Sus seis años de Gobierno acumulan dos millones de desempleados y los peores datos mensuales y anuales
Cuando Rodríguez Zapatero accedió a la presidencia del Gobierno en marzo de 2004 el número de parados inscritos en las oficinas del Inem era de 2.181.546 personas. Ahora, dos años después, los desempleados oficiales alcanzan el récord de 4.130.625, aunque la cifra real es de 4.598.958.
Sin embargo, durante los dos gobiernos anteriores de José María Aznar, el número de parados se redujo en 710.034 personas, al bajar desde los 2.891.580 que había en marzo de 1996 a los mencionados 2.181.546 del mismo mes de 2000.
El incremento del paro durante la etapa de Rodríguez Zapatero conlleva varios récords. Por un lado, registra las 12 mayores subidas mensuales, empezando por los 198.838 desempleados de enero de 2009, seguido de los 192.658 de octubre de 2008 y los 171.243 de noviembre del mismo año. Los 124.890 parados de enero de 2010 ocupan la séptima posición en esta lista y los 82.132 de febrero el decimocuarto lugar.
Por otro lado, desde agosto de 2009 hasta el mes pasado se ha superado sucesivamente, mes a mes, la cifra histórica de parados, pasando de 3.629.080 a 4.130.625.
Asimismo, los gobiernos de Zapatero tienen el honor de registrar los peores datos de cada mes del año -entre mayo de 2008 y abril de 2009-, comenzando por enero (el de 2009) y terminando con diciembre (el de 2008).
Gasto en prestaciones
El espectacular incremento del número de desempleados en nuestro país en los últimos años conlleva un importante aumento de los gastos en prestaciones. La partida destinada en enero, según los datos facilitados ayer por el Ministerio de Trabajo, ascendió a 2.923 millones de euros, lo que supone, a su vez, un nuevo récord. El gasto en el mismo mes del año pasado fue de 2.610 millones. El número de beneficiarios alcanza ya los 3,16 millones de personas.
Los datos del paro provocaron ayer numerosas reacciones. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, reconoció que una economía en «crecimiento negativo no genera empleo», por lo que hasta que no haya un cambio de tendencia económica «difícilmente podremos hablar de crecimiento del empleo». La secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, aseguró que «se crea empleo», pero menos del que sería necesario para compensar la subida del desempleo.
El coordinador económico del PP, Cristóbal Montoro, advirtió de que las cifras son fruto de la «pésima» política económica del Gobierno, que ha generado «una situación insoportable e inadmisible».
Para el portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, el desempleo «continúa siendo el enemigo público número uno de la economía española», mientras que el coordinador general de IU, Cayo Lara, consideró que el dato «no puede ser más negativo» y pone de manifiesto «que estamos en el momento más duro de la crisis desde octubre de 2008».
Por su parte, la diputada de UPyD, Rosa Díez, pidió al Gobierno que «deje el márketing de un lado y se centre en hacer política».
«Lamentable»
En lo que respecta a los agentes sociales, el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, consideró que este «mal dato» no invita a hacer «una valoración triunfalista», algo con lo que coincidió la secretaria confederal de Empleo de CCOO, Paloma López, quien calificó de «lamentable» que se se mantenga la destrucción de empleo.
Para la CEOE, las medidas «paliativas» del Gobierno son insuficientes para ayudar a la reactivación económica y el empleo, por lo que pidió aprovechar la actual fase de diálogo para tomar medidas adicionales para la recuperación de las empresas.
«Mal dato, sin paliativos»
El presidente del Círculo de Empresarios, Claudio Boada, calificó la cifra como «decepcionante», ya que «un paro que crece siempre es un mal dato, sin paliativos». Asimismo, Francisco Aranda, presidente de Agett, la patronal de las empresas de trabajo temporal, recordó al Ejecutivo que el tiempo es «un lujo del que carecen los más de cuatro millones de parados».
Por otra parte, la CEOE ha propuesto a la mesa del diálogo social -donde Gobierno, patronal y sindicatos discuten la reforma laboral- un nuevo contrato juvenil, según confirmó ayer en el Congreso el director del departamento de relaciones laborales de esa confederación, José de la Cavada.
Ese contrato, que no ha tenido una buena acogida entre los sindicatos, sería de seis meses, prorrogable a un año, sin indemnización por despido y con un sueldo inferior al salario mínimo interprofesional (633,30 euros).


