Iberia puso ayer en funcionamiento su nueva política de equipajes. Ésta afecta de forma negativa a pasajeros de larga distancia que vuelen en clase turista y favorece a viajeros con tarifas más elevadas de España y Europa. Para pasajeros en clase turista de larga distancia, la facturación de equipaje gratuita se reduce a una maleta de hasta 23 kilos, de las dos actuales, y un bulto de mano de hasta 10 kilos. Desde ayer, estos viajeros deberán abonar por la segunda pieza hasta 60 euros.
La noticia despegó con malos humos entre los clientes transoceánicos. Doris García, que tomaba un vuelo hacia República Dominicaba con tres bultos de más de 45 kilos mostraba su rechazo. «El precio de estos billetes es desproporcionado con el equipaje que dejan subir». «Siempre pagamos los mismos», pronunciaba Francesco Lomasto. «Estos viajes son para más de un mes. Además, no coincide la estación y la ropa de invierno pesa más», manifestaba Jacqueline Vargas, con destino a Santiago de Chile.
La compañía aduce a una «tendencia de forma generalizada» para mantener tarifas baratas en clientes que viajan entre un lado y otro del Atlántico. Otra de sus razones es «ofrecer servicios diferenciales a los clientes de negocios».


