Espíritus malvados la llamaron «María Teresa Fernández de la Vogue». Pero su perfil es el de una mujer moderna, desenvuelta, segura de sí y con personalidad
Siete propuestas para De la Vega
YOLANDA ABERASTURI
—Una media melena sobre los hombros, con capas más largas de cabello que le den volumen
—La raya se cambia de lugar, marcándola sobre un lado
—El flequillo más ladeado
—Peinado con secador con puntas hacia dentro
—Color de pelo avellana dorado con reflejos
TONO SANMARTÍN
—Melena a lo Jane Fonda, muy capeada, con flequillo largo y ladeado
—¿El color? Caramelo salpicado en la zona frontal con mechas color mantequilla
—Maquillaje en tonalidad melocotón y labios de color claro porque los colores oscuros adelgazan los labios
—Cejas más gruesas
R'DIFUSIÓN
—Tratamiento de Kerathermie antiencrespado para cerrar el poro y suavizar la textura
—Coloración Inoa sin amoniaco que mima el cabello, en un tono más dorado
—Corte un poco más largo, con algo de ondulación
—Del maquillaje acentuaría los labios con colores cítricos (amarillo, naranja…)
CHESKA
—Tratamiento de keratina que cierre la cutícula
—Corte sin cambios, sólo con unos centímetros de más en la zona delantera, y unos centímetros de menos en la trasera.
—Peinado con una caída natural, no tan «tieso»
—Coloración vegetal que no «fría» el pelo
—Maquillaje más natural, sin los contrastes de labio naranja y sombra azul
ÁNGEL
—Melenita francesa, debajo de la mandíbula, con raya al lado, al estilo de Natalia Figueroa
—Color castaño con algunas mechas más claras en los largos (nunca partiendo de la raíz)
—Las cejas más naturales, no tan depiladas y marcadas como las lleva
—Rebajar drásticamente los colores de su maquillaje hasta dejarle un efecto de «cara lavada»
PASCUAL
—Cabello corto inspirado en la imagen de la modelo Antonia Dellatte, con ligeras asimetrías en el corte.
—Peinado hacía atrás, sin flequillo y con suave ondulación, casi rizos, para endulzar sus facciones
—El color más oscuro, más natural, para que tenga una textura más sana y desaparezca el encrespamiento provocado por las decoloraciones
—Maquillaje más natural
DESSANGE
—Cabello corto pero con más «nervio», con nuca y patillas más largas
—El color rebajado hasta un castaño claro y con un sutil reflejo en las puntas
—Pelo hidratado con un tratamiento intensivo para conseguir un «brushing» con forma y movimiento y con una onda natural
—Para el maquillaje, un tono de base menos anaranjado, que tire más a dorado
Actualizado
Domingo
, 28-02-10 a las 17
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Mal empezó posando, junto a sus compañeras de Gabinete, entre pieles y en chaise longues en la Moncloa para una revista femenina. Pasó a ser, para los espíritus malvados, «María Teresa Fernández de la Vogue».
Luego se inventaron lo de «Pasarela Maputo» por su vistosa indumentaria en uno de sus desplazamientos humanitarios a África.
Fernández de la Vega ha ejercido durante años como imagen del Gobierno en su comparecencia semanal tras el Consejo de Ministros. Ahora dicen que su estrella se eclipsa porque asciende la de Elena Salgado, encargada de gestionar la crisis económica. En los últimos meses, debido a esto, o quizás al avance de la crisis, el rostro de la «vice» se ha tornado más severo, sus mejillas más opacas, su sonrisa más infrecuente y su mirada más apagada. Pero lo que no se apaga es su imagen externa con tanta indumentaria fluorescente, que parece que la han sacado de un capítulo de «Star Treck».
De la Vega, en efecto, cuida mucho su vestuario. Su extrema delgadez le permite incluso lucir con desparpajo determinadas prendas impropias, quizás, de las mujeres de su generación. Acostumbra a vestir con pantalones, como si no tuviera piernas, aunque ABC las desveló, junto a unas inesperadas curvas, el pasado verano al publicar su fotografía playera vestida con un liviano bikini.
Su perfil es el de la mujer moderna y con personalidad. Pasa por ser una de las políticas más elegantes, hasta el punto de que ha despertado malévolos comentarios sobre el dinero que invierte en su fondo de armario. Tanto, que le disputa a Elena Salgado —otra vez ella— el título de la dama mejor vestida del Gobierno. Un pulso que, si la vicepresidenta primera escuchara los consejos de los profesionales que acompañan estas líneas, seguramente inclinaría a su favor.
«Aunque las arrugas han invadido implacablemente su rostro —y su piel está pidiendo a gritos un peeling profundo en el «código de barras»— el conjunto en general resulta interesante», ha sido el comentario generalizado de nuestro equipo de estilistas. «Y se puede hacer mucho por ella sin pasar por el tamiz de un cirujano», corean. «Basta con rebajar las tonalidades de su maquillaje —afirma Tono Sanmartín—. Un colorete en tono melocotón le quitaría el aspecto de piel manchada que lleva en ocasiones; una capa generosa de máscara y un marrón tostado a ras de las pestañas le rasgarían el ojo. Y en la boca, matices claros porque los colores oscuros adelgazan los labios». Ángel discrepa y le borraría todo el maquillaje del rostro, especialmente esos contrastes de sombras azul y labio fucsia, y lo dejaría «casi lavado». Muy al contrario que Iván Barreda de R'Difusión que considera que los labiales en tonalidades cítricas son una parte importante de su personalidad, y no los tocaría. «Tocaría, eso sí, la textura de su pelo para acabar con ese aspecto estropajoso». María Baras, de Cheska, es de la misma opinión y añade que como el pelo está «pasado» de color pide a gritos coloración vegetal. «Se pueden hacer mechas rubias preciosas sin “quemar” el pelo», apunta María. O pasar a un color «más creíble» como el avellana dorado que recomienda Yolanda Aberasturi.
En cuanto al peinado, Eduardo Sánchez, director de Dessange en Madrid considera que no le favorece la nuca tan corta ni ese alisado tan agresivo. «Hay que darle “nervio”», sugiere. Pascual apuesta claramente por el look de Antonia Dell ´Atte. «Para endulzar el corte hay que poner algo de ondulación en el peinado», afirma rotundo. Como rotundo es el cambio que sugiere Sanmartin: que se deje el pelo como Jane Fonda en la campaña de L’Oréal.
Todavía la veremos anunciando el Ritual Regenerador Anti-edad de L’Oréal Paris en la próxima primavera, y nos dará las gracias por ello…


