
FOTO: JOB VERMEULEN
Sábado
, 27-02-10
Una flagrante falta de coordinación entre cuerpos policiales y administraciones. El asalto al prostíbulo chino de la Sagrada Familia, además de instalar el miedo en el barrio, ha revelado que la comunicación entre los Mossos d´Esquadra y la Guardia Urbana, y por elevación el departamento de Interior y el Ayuntamiento, no funciona.
Mientras que al Consistorio barcelonés no le constaba que en el 429 de la calle Aragó se ejerciese la prostitución actualmente, los Mossos tenían amplio conocimiento de los altercados que allí se producían. El distrito del Eixample sí había precintado en abril los bajos del edificio por ejercerse la prostitución de manera ilegal, pero según los vecinos, la actividad, y los conflictos asociados que ésta provoca, se habían trasladado al principal primera.
Sólo en los dos últimos meses, la policía autonómica había acudido cinco veces al lugar alertada por los vecinos. Así lo afirmaron éstos ayer en declaraciones a este diario. Que se sepa, ni Guardia Urbana ni el distrito recibieron notificación de estas actuaciones, que debieron haber derivado en una inspección y el consiguente cierre.
Mientras que las actuaciones de la policía local por problemas de ruido, por ejemplo, tienen traslado inmediato a los servicios técnicos del distrito, no sucede lo mismo con las actuaciones de los Mossos, que tienen otro protocolo.
No para la administración, pero sí para los vecinos, el historial de conflictos del prostíbulo chino era amplio y conocido. Además de las llamadas a los Mossos -o al 112, que luego deriva el aviso-, hace apenas tres semanas el prostíbulo oriental había sufrido otro intento de asalto, según los vecinos, también a cargo de individuos de Europa del Este. Sólo la intervención, cuchillo en mano y vociferando por la escalera, de quien los vecinos señalan como el «chulo» del «meublé» evitó el robo. Veinte días después, el asalto se consumó. Fuentes municipales señalaron ayer a ABC que en el distrito no consta ninguna queja con respecto a la actividad del prostíbulo, algo que puede atribuirse a que los vecinos daban por entendido que con las visitas de los Mossos la administración se daba por enterada. La comunicación, obviamente, no se produjo.
Sin chalecos antibala
El conseller de Interior, Joan Saura, negó ayer que hubiera una «oleada de robos» y que lo sucedido son «hechos aislados». En paralelo, el sindicato de Mossos SAP-UGT denunció que los agentes heridos no llevaban chalecos antibala. En un comunicado, SAP-UGT pide a Interior chalecos interiores, que puedan llevarse en todo momento, para el desarrollo de las tareas de seguridad ciudadana.
Fuentes de los Mossos informaron a Efe de que todos los coches llevan chalecos y que su uso lo deciden los propios agentes.


