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Ya nadie habla de pacto de Estado. Lo que parecía la solución a todos los males de la crisis económica hace tan sólo diez días quedó reducido ayer a una reunión del Gobierno con los grupos políticos para pedirles ideas y buscar acuerdos parlamentarios ante la próxima Ley de Economía Sostenible, llamada a ser un hito en la legislatura de la recesión. Y poco más. La cumbre en la sede de Fomento sirvió para que el Gobierno y el PP se distanciaran aún más y para que todos se hicieran una foto y dedicaran tres horas a hablar del futuro método de trabajo. Las propuestas se dejaron para la semana que viene.
La cita, en el Palacio de Zurbano, no empezó con buen pie. La mayoría de los portavoces expresaron su decepción y sorpresa cuando la noche anterior recibieron por correo electrónico un guión de tres folios con un índice de materias, cuando esperaban un documento «sólido» y «de peso», como dijo el portavoz del PNV, Josu Erkoreka. «El Gobierno ha venido sin los deberes hecho», según Joan Herrera (ICV). «Sólo son las líneas básicas del índice de la Ley de Economía Sostenible», apuntó Francisco Jorquera (BNG). «El documento no puede ser más simplón. Es frustrante», señaló Cristóbal Montoro (PP).
Durante las tres horas de reunión, los representantes del Gobierno -Elena Salgado, José Blanco y Miguel Sebastián- no hablaron de propuestas, tan sólo remitieron a un documento más completo que se conocerá el lunes, y emplazaron a la oposición a presentar sus propias iniciativas. El miércoles y el jueves se desarrollarán nuevas reuniones bilaterales, que comenzarán con el PP. Fue después, en rueda de prensa, cuando la vicepresidenta segunda desveló que el Gobierno pretende una reducción «importante» de las empresas públicas, para recortar el gasto de la Administración General del Estado. Según Salgado, podría haber fusiones entre las empresas con funciones similares.
No aportó más detalles, pero fue suficiente para que el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, exhibiera una estupefacción más aguda al enterarse por la prensa de esta medida, cuando ya había acabado la reunión.
Ante los medios, Salgado, flanqueada por Blanco y Sebastián, se mostró optimista con la iniciativa del Gobierno para reunir a todos los partidos. Insistió una y otra vez en que su objetivo es llegar a un acuerdo lo más amplio posible y prometió que para ello va a «considerar todas las propuestas» de la oposición. En realidad no son todas. Para empezar, se negó en redondo a replantearse siquiera la subida del IVA a partir del 1 de julio, como piden el PP y CiU. El Gobierno tampoco está dispuesto, dijo Salgado, a acatar el mandato del Congreso para reducir un 25 por ciento de altos cargos en la administración, y mucho menos piensa estudiar la supresión de ningún ministerio, como ha pedido el Parlamento ya tres veces. Para Salgado eso sólo es un «gesto a la galería».
Tras el optimismo de Salgado se produjo el baño de realidad de Montoro. Fue un jarro de agua helada para los que aún pensaran que el pacto era posible. «Nuestra valoración se mueve entre la perplejidad y el desconcierto», comenzó Montoro para abrir boca. Para el PP, la única respuesta que cabe es la rectificación de la política económica. A partir de ahí, cree que el Gobierno está «superado por la crisis» y sólo busca coartadas y complicidades. Lo que dejó claro Montoro es que el PP piensa asistir a todas las reuniones con el Ejecutivo.
El resto de la oposición se mueve con cautela, a la espera del documento completo que presenten Salgado, Blanco y Sebastián. Eso sí, todos advierten de que no dan un cheque en blanco al Gobierno y que esperan algo más que un apoyo puntual para aprobar una ley.
El PP y la «silla vacía»
Un alto cargo del PP reconocía ayer a ABC que todo lo vivido ayer, y lo que se va a vivir en los próximos dos meses en Zurbano, es una operación de imagen del Gobierno, pero «lo más probable» es que los populares asistan a todas las reuniones. La política de «silla vacía» no es una opción. Eso sí, el Grupo Popular apoyará en el Parlamento todas aquellas medidas que considere positivas para la economía y dirá «no» a todo lo que, como la subida del IVA, ve perjudicial. Esta fuente resaltaba cómo la propia UE está pronosticando que el PIB de España decrecerá a partir de julio precisamente por la subida del IVA que se aprobó con la oposición del PP y que entrará en vigor en ese mes.
De momento, el PP ha enviado una señal de desapego con lo que pasa en la calle Zurbano no enviando ayer ni a la secretaria general, María Dolores de Cospedal, ni a la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría. Y a las próximas reuniones seguirán asistiendo Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal.
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