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Publicado Jueves , 25-02-10 a las 21 : 41
Dos hackers que dicen actuar con las mejores intenciones –de hecho, se proclaman “hackers éticos”- han puesto en ridículo la seguridad aeroportuaria británica y holandesa al conseguir que «colara» un pasaporte electrónico a nombre de Elvis Presley. Lo introdujeron en un lector automático de pasaportes y obtuvieron la luz verde para volar a la vez que la foto del difunto rey del rock campeaba triunfal en la pantalla del aparato.
Adam Laurie y Jeroen Van Beek hicieron su primer experimento en septiembre de 2008 en el aeropuerto internacional de Schiphol en Amsterdam, de donde partió el pasado día de Navidad el funesto avión llevando a bordo un terrorista con la entrepierna cargada de explosivos. Y han vuelto a repetir la hazaña en el Reino Unido.
Por supuesto una vez se analizan los detalles del engaño todo se va comprendiendo. En el fondo la artimaña estaba muy bien elegida. Elvis Presley murió en 1977, con lo cual no es probable que a día de hoy aparezca en ninguna lista negra antiterrorista. Y para reconocer su universal fama se necesita un lector de pasaportes mínimamente humano. Las máquinas qué van a saber de reyes del rock.
Pasaporte biométrico
Lo que hicieron los astutos hackers fue falsificar un pasaporte biométrico, cargando su circuito electrónico con la foto y la información de Elvis Presley, algo que, según cuentan ellos mismos, es más fácil y más barato de hacer de lo que parece. Lo más difícil, aseguran, es conseguir el pasaporte mismo, el documento físico. Para eso igual hay que recurrir a un falsificador profesional. Pero una vez se obtiene, el apaño del chip se soluciona con menos de 100 dólares.
Además le pusieron al documento la firma de un país inexistente, dificultando aún más su identificación. Puede parecer mentira pero es así: ningún país tiene controladas las firmas de todos los demás. Por supuesto sería un suicidio tratar de entrar en el Reino Unido o en Estados Unidos con un presunto pasaporte británico o estadounidense con una firma incorrecta. Pero sí se puede pretender que el pasaporte pertenece a algún diminuto país periférico y multiplicar la confusión.
En resumen, que en plena psicosis del terror, falsificar un pasaporte electrónico y salir airoso es posible. Eso es lo que Adam Laurie y Jeroen Van Beek querían dejar establecido, para llamar a que todos los países hagan un esfuerzo de consenso, policial y tecnológico, que cierre los vacíos legales abiertos de par en par a ataques menos bienintencionados que este.
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