La Alta Representante estudia fusionar en un único servicio de espionaje el SitCen, el Dispositivo de Vigilancia y la Crisis Room
Ashton quiere poner en marcha la «CIA europea»
Tres oficinas de información
SitCen: Es el organismo más importante de la inteligencia europea. Con unos 110 agentes procedentes de los países miembros, dirigidos por un francés, se encarga de elaborar informes sobre riesgos y situación política en todas las regiones del mundo donde la UE puede tener intereses. Sus documentos de trabajo se destinan al Consejo Europeo, en este caso para la Alta Representante para la política exterior común, pero pueden ser accesibles también para los veintisiete países miembros. Raramente realiza misiones sobre el terreno.

DISPOSITIVO DE VIGILANCIA: Compuesto por una veintena de militares y policías de los países miembros, coordina toda la información que llega desde las operaciones de seguridad de la UE. No tiene agentes sobre el terreno, pero recibe información de los militares y policías que están en las misiones para que los responsables civiles tomen decisiones. En lugares como Georgia, donde supervisan el alto el fuego con Rusia, o Bosnia, donde se preparan para dar el paso a una misión «no ejecutiva», su papel es esencial para los dirigentes.

LA CRISIS ROOM: La CE tiene un departamento con una decena de funcionarios que manejan recursos de alta tecnología para filtrar, analizar y digerir la información que circula en el mundo. Pueden hacer un seguimiento, por ejemplo, de cuándo y en qué situación se utiliza una determinada palabra en las emisiones de radio o televisión. La «habitación de crisis» se encuentra en el edificio Carlomagno. Aquí se piensa que acabe instalando sus oficinas también la Alta Representante, Ashton.
En un discretísimo edificio de la avenida Cortembergh de Bruselas, en pleno barrio europeo, se encuentra uno de los departamentos más protegidos de las instituciones comunitarias, denominado SitCen, donde poco más de un centenar de agentes de los servicios de información de los países miembros elaboran constantemente informes para los distintos departamentos del Consejo Europeo.
En el mismo edifico se encuentra, bajo los mismos niveles de discreción, el pequeño estado mayor europeo, desde el que unos cuantos militares, incluyendo mandos de alta graduación, preparan las misiones militares conjuntas y reciben información confidencial de sus hombres sobre el terreno que se encuentran participando en las misiones europeas de mantenimiento de la paz, por ejemplo en Georgia, Bosnia o incluso en Somalia. Parecería mucho decir que se trata de un embrión de una «CIA europea» pero hablar de ello hace dos décadas habría parecido pura fantasía. Sin embargo, el SitCen y el Dispositivo de Vigilancia de los militares y policías existen y funcionan a su manera.
El SitCen y el pequeño estado mayor europeo son creaciones que llevan el sello inequívoco de Javier Solana, que en sus diez años de mandato reforzó significativamente las capacidades de la UE para actuar eficazmente en política exterior cuando los países miembros están de acuerdo para ello. Su sucesora, Catherine Ashton, se ha encontrado con esta infraestructura y con el plan, ya aprobado por los Veintisiete, de poner en marcha un servicio diplomático europeo, el Servicio de Acción Exterior, que debe empezar a emerger a finales del mes que viene.
El esquema tradicional
Según fuentes del Consejo, Ashton ha manifestado su interés por vincular desde el principio las capacidades de información estratégica como un complemento de la acción diplomática de la UE, lo que para algunos lleva inevitablemente a pensar en un esquema similar al de los servicios de inteligencia tradicionales.
En el caso de Ashton se une el hecho de que es al mismo tiempo comisaria de relaciones exteriores y vicepresidenta de la Comisión, institución que ya tiene su propia «habitación de crisis», donde dispone de elementos de altísima tecnología para supervisar el flujo de datos de fuentes abiertas y cuenta también con la información propia procedente de las actuales representaciones de la Comisión en todo el mundo.
La primera intención de Ashton es precisamente unificar los tres departamentos que según los expertos pueden ser complementarios, puesto que cada uno está especializado en áreas diferentes, lo que empezaría a dar cierto volumen a la estructura de inteligencia europea, siempre y cuando sea capaz de encajarlo en el paquete del servicio diplomático europeo. Algunos países, como Bélgica y Austria, se han interesado por que se cree un servicio de espías europeos que cumpla misiones secretas en el exterior como los de cada país, pero la idea no ha prosperado.
Secretos compartidos
Con las reglas actuales, la información del SitCen está disponible también para los veintisiete países miembros de la Unión Europea, que tienen un embajador específico para las cuestiones de seguridad común diferente del representante permanente que se ocupa de todos los demás asuntos, y que puede solicitar los informes de inteligencia de esta unidad. Dado que todos los agentes son funcionarios nacionales, es evidente que tampoco son secretos para ellos. Sin embargo, los de los del Dispositivo de Vigilancia están dirigidos en general a los países que participan en las distintas misiones y los de la «Crisis Room» de la Comisión habitualmente no salen del ejecutivo comunitario.
La conclusión a la que ha llegado Catherine Ashton es todavía una incógnita, pero funcionarios del entorno del Consejo Europeo creen que se puede inclinar por establecer una coordinación entre las tres agencias, sin establecer por ahora una sede central que le diese forma de un espionaje europeo. Los diplomáticos que tienen acceso a los trabajos de las agencias de espionaje europeas, suelen ser bastante escépticos sobre la importancia real de la información que manejan. Sin embargo, esos mismos diplomáticos reconocen que la cuestión de un espionaje europeo tendrá que resolverse tarde o temprano.

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