El cocinero Ferrán Adriá, considerado el mejor del mundo, durante su intervención en el Fórum Gastronómico 2010 "Las cocinas del Atlántico" / EFE
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Lunes
, 22-02-10 a las 19
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En el año 1987 decidió cerrar seis meses su restaurante. En 1993, hacer una “cocina de locos”. Cinco años después, abrió el primer taller. En 2002, se cargó la carta. Y entre 2010 y 2014 “reconvertirá” su restaurante para alumbrar una Fundación.
Es Ferran Adrià, al que la expectación y el cariño que la gente le ha mostrado en las tres últimas semanas le han “obligado” a adelantar la exposición de su gran proyecto, la Fundación El Bulli, que buscará formar a un grupo de entre 20 y 25 talentos internacionales y será “un nuevo escenario para seguir creando”. “No se trata de ser el mejor cocinero. Muchos de los que estamos aquí tenemos las lentejas cocidas. Se trata de ayudar a que de aquí salgan muchos de los mejores”, expresaba el chef en Santiago.
«Lo que se cree allí va a ser para todos»
«Lo que se cree allí va a ser para todos»
La Fundación, que tendrá como sede el mismo restaurante, pero ampliado, tendrá vocación internacional y divulgativa: “En cada mes de abril, por ejemplo, ya podremos colgar las recetas que ya hemos hecho. Lo que se cree allí va a ser para todos”, explicaba el cocinero.
Mucha parte de los ingresos de la Fundación van a ser propios, comentó un Adriá que no dejará, en principio, de colaborar en sus actuales aventuras personales con empresas que “para mí son amigos”.
El chef se negó a entrar en la polémica sobre la prohibición, en Italia, del nitrógeno líquido en la cocina. “Ni lo sé, ni me interesa. Si tienen un problema, es de los italianos”, comentaba molesto antes de indicar que “no fue España quien introdujo el nitrógeno, sino Francia”.



