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Lunes , 22-02-10
EL idilio de treinta años que el pueblo andaluz ha mantenido con el Partido Socialista está a punto de romperse. Eso es al menos lo que se desprende de la encuesta que el prestigioso Instituto de Marketing y Comunicación (IMC) ha realizado para ABC en los días previos al 28-F. A día de hoy el PP no sólo está en disposición de ganar unas hipotéticas elecciones autonómicas sino que roza la mayoría absoluta, requisito indispensable para que pueda gobernar en Andalucía. Este cambio profundo de la opinión pública ya había sido anticipado por otras encuestas recientes. En este sentido, el sondeo de ABC viene a poner de manifiesto que hay una tendencia muy acusada que apunta a un vuelco electoral en nuestra comunidad. Dos de cada tres andaluces creen que a la región le hace falta un cambio político. Esta tendencia, que viene del Mediterráneo y de los grandes núcleos urbanos, empieza a extenderse hacia el interior y a contagiar a las provincias occidentales. Los encuestados que piensan que el PP de Javier Arenas ganará las próximas elecciones han pasado en un año del 9,8 al 32 por ciento.
Asistimos pues a un viraje de la opinión pública andaluza sin precedentes en la historia de la autonomía. La creencia de Chaves de que los populares habían tocado techo en los últimos comicios regionales, cuando le recortaron diez puntos al PSOE, se ha revelado tan atinada como su pronóstico de que ésta sería la legislatura del pleno empleo. Algunos socialistas atribuyen los resultados del sondeo al impacto social de la crisis y dan por hecho que cuando lleguen los días de bonanza económica el PSOE volverá a arrasar. Honestamente creo que se equivocan. Primero, porque los días de bonanza económica desafortunadamente tardarán mucho en llegar. Segundo, porque la propia encuesta de IMC demuestra que la opinión de los andaluces sobre la situación de la comunidad, con ser muy negativa, no es peor que la expresada en la misma sondeo del año 2009. Y tercero, porque cuando se ponen en marcha los cambios de percepción en la opinión pública son muy difíciles de alterar. O sea, que las expectativas de vuelco electoral no son fruto de una coyuntura concreta y puntual, sino de una tendencia que viene fraguándose desde hace años.
El hartazgo de la sociedad andaluza hacia una forma de gobernar que se caracteriza por el sectarismo, la autocomplacencia, el despilfarro de los recursos públicos, el enchufismo a gran escala, la ineficiencia, la corrupción, el exceso de altos cargos y un discurso ya antiguo de presuntas modernizaciones ha fraguado en un cóctel explosivo que amenaza con reventar el muro psicológico que hacía imposible pensar en una Andalucía gobernada por el PP. Es sólo una encuesta, de acuerdo, pero de aquí a las elecciones la situación puede empeorar.
aybarra@abc.es
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