Las tropas confundieron a los ocupantes de varios automóviles con talibanes
Un marine durante una ofensiva en Marjah / AP
Actualizado
Martes
, 23-02-10 a las 12
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Un nuevo error de los aviones de la OTAN mató al menos a 27 civiles, entre ellos cuatro mujeres y un niño, tras el bombardeo de tres minibuses de transporte público en la provincia de Uruzgán, al sur de Afganistán. ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad) emitió un comunicado explicando que confundió a los civiles con un grupo de insurgentes que pretendían atentar contra una de sus patrullas y por ello se pidió cobertura aérea. A diferencia de las autoridades afganas, no ofreció un número exacto de las bajas provocadas por su ataque.
"Estamos enormemente apenados por la trágica pérdida de vidas inocentes. He dejado claro a nuestras fuerzas que estamos para proteger al pueblo afgano; matar o herir involuntariamente a civiles socava su confianza en nuestra misión. Redoblaremos nuestros esfuerzos para recuperar esa confianza", dijo el máximo responsable de las fuerzas internacionales, el general estadounidense Stanley McChrystal, que pidió también disculpas personalmente al presidente Hamid Karzai.
Los errores en los bombardeos se repiten y los afganos están cansados de promesas y explicaciones para acciones como esta que el consejo de ministros calificó de “injustificable”. La acción se produjo además cuarenta y ocho horas después de un discurso en el que el propio Hamid Karzai exigió la máxima precaución en las operaciones militares –“hay que llegar a cero bajas inocentes”, manifestó-, un aviso para las fuerzas internacionales que participan desde hace más de una semana en la ofensiva Moshtarak (que significa “juntos” en dari) que trata de limpiar de insurgencia la zona de Marjah, en la provincia de Helmand. El segundo día de esta acción conjunta entre unidades OTAN y Ejército Afgano al menos doce civiles perdieron la vida tras el impacto en su casa de dos cohetes lanzados por las fuerzas internacionales. Inmediatamente después de hacerse pública esta acción, el general McChrystal prohibió el uso de artillería pesada en la operación. Otras casi dos mil familias han huido de la zona para escapar del fuego cruzado y encuentran refugio en los campamentos de desplazados que se han adecuado en la capital, Lashkar Gah, situada a unos cuarenta kilómetros.
Récord de civiles muertos
El número de civiles muertos en Afganistán aumenta cada año “aunque desde la llegada de Barack Obama al poder parece que la OTAN pone más atención y trata de causar el menor número de bajas posible entre los civiles”, destacó Sima Samar, directora de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, en una entrevista concedida a este medio durante su reciente visita a Barcelona. En 2009 murieron en acciones de violencia 2.412 civiles afganos –de ellas un veinticinco por ciento a causa del denominado fuego amigo de la OTAN y las fuerzas afganas-, según datos de la ONU. Esta es la cifra más alta desde el inicio de la intervención militar en 2001.
Más de dos mil familias rotas que, en la mayor parte de los casos, no recibe atención alguna o compensación por parte de unas autoridades carentes de un mecanismo estructurado de ayudas a las víctimas. Las fuerzas internacionales tampoco lo tienen y aplican las compensaciones que a cada país miembro de la coalición le parecen oportunas. Ayer fue Uruzgán, la semana pasada Marjah, el pasado septiembre Kunduz, donde en otro fallo de apreciación los aviones internacionales mataron al menos a 140 personas, la mayor parte civiles. Estos errores sirven para fortalecer la propaganda insurgente que en sus áreas de influencia presenta a la OTAN como una “fuerza asesina de inocentes” y a las fuerzas de orden afganas como sus “colaboradores”, según se puede leer en sus comunicados.
Ataque suicida
El suceso de Uruzgán eclipsó los lentos progresos de la ofensiva en Helmand y un nuevo atentado suicida que mató a quince personas, entre ellas a un jefe tribal, en Nangarhar, al este del país. La Policía afgana aseguró que el suicida hizo estallar su carga durante un encuentro entre oficiales afganos y un grupo de refugiados en Pakistán que había sido repatriado. El líder muerto es Haji Zaman Ghamsarik, un antiguo comandante muyahidín que combatió contra los talibanes en 2001 y que había pasado los últimos años exiliado en la ciudad paquistaní de Peshawar.




