El régimen del presidente Touré se pliega a las presiones de París
Sábado
, 20-02-10
No fue una casualidad que Mali juzgara este jueves a los cuatro presos yihadistas cuya libertad exigía Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) para liberar a un rehén francés. Tampoco fue casualidad que los cuatro fueran condenados a una pena de nueve meses, tiempo que ya han pasado entre rejas, con lo que técnicamente los convierte, como pedían los secuestradores de Pierre Camatte, en hombres libres. Son «jurídicamente libres», dijo una fuente judicial a la agencia Afp.
«Han llegado a un acuerdo», reconoce una fuente cercana al presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, en referencia a la liberación de los cuatro presos a cambio de Camatte, que podría ser recibido por el jefe de Estado en las próximas horas.
Presiones de París
Francia había presionado a Mali sobre todo a raíz del ultimátum que había fijado AQMI para asesinar al rehén el pasado 30 de enero, plazo ampliado después hasta hoy sábado 20 de febrero. El ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, llegó a viajar dos veces a Bamako, el 1 y el 13 de febrero, para tratar de salvar la vida de cu compatriota.
Camatte podía ser asesinado porque su secuestrador, el argelino Abid Hammadou, alias Abdelhamid Abú Zeid, se encargó a finales de mayo de 2009 de poner fin a la vida del único rehén occidental muerto hasta el momento a manos de esta banda en el Sahel, el británico Edwin Dyer. Eso bastaba para tomar bien en serio sus amenazas.
Camatte fue secuestrado en la ciudad malí de Menaka el pasado 26 de noviembre. En el norte de Mali también se encuentran secuestrados una pareja de italianos y los cooperantes catalanes Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez.
Los cuatro yihadistas que, en principio, quedarían en libertad -un argelino, un burkinabé y dos mauritanos- están acusados de asesinar el pasado junio al jefe de los servicios de información en Tombuctú. El argelino ha sido condenado e muerte en rebeldía en su país acusado de los atentados terroristas de abril de 2007 en Argel. Su liberación no gustaría nada en Argelia.
El Gobierno de Touré había insistido en que no iba a abrir las puertas de la cárcel para poner fin al secuestro de Pierre Camatte. El juicio celebrado el jueves y la posterior sentencia, anunciada ayer, se consideran sin embargo como la escenificación de un acuerdo entre los terroristas y Touré, interesado en guardar buenas relaciones con París.


