El BCE reclama más integración en la Eurozona

Jean Caude Trichet, presidente del BCE / ABC
Sábado
, 20-02-10
Nuevo jarro de agua fría para el euro. LaReserva Federal de EE.UU. retomó el jueves por la noche la senda del endurecimiento de su política monetaria, cuando la debilidad económica europea impide seguir pasos similares en el Viejo Continente. La moneda única, débil desde hace varias semanas, rozó así su valor más bajo desde hace nueve meses frente al billete verde que gana «enteros» de atractivo, libre de ataques especulativos.
La divisa comunitaria se despidió así de los mercados a 1,3519 dólares, después de desplomarse hasta los 1,3444 dólares en la sesión -un valor no visto desde mayo de 2009-, como respuesta al inesperado movimiento de la Reserva Federal (FED).
El peso griego
El supervisor que preside Ben Bernanke elevó, por primera vez desde junio de 2006, en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 0,75%, el tipo de interés que cobra a los bancos comerciales al prestarles dinero con carácter de urgencia y a muy corto plazo. Esta decisión, señal de que la Fed está dispuesta a comenzar a retirar las medidas extraordinarias aplicadas para hacer frente a la crisis financiera, agudizó la tendencia bajista del euro frente al dólar.
Una tendencia instaurada desde hace semanas ante los temores de los mercados de capital a que Grecia y, en menor medida, otros países del área euro como Portugal y España, no sean capaces de refinanciar sus deudas. La economía helena debe conseguir en los mercados 20.000 millones de euros en los próximos meses. Entre el 20 de abril y el 19 de mayo vencen bonos griegos a cinco y diez años por 17.000 millones. El diferencial de los tipos de interés entre EE.UU. y la zona del euro -de momento a favor de esta última y del euro- comienza a virar al lado de Estados Unidos y el dólar. Los tipos de interés se sitúan en la Eurozona en el 1%, en el Reino Unido en el 0,5%, en Australia en el 3,75% y en Nueva Zelanda en el 2,75%.
En la misma línea, el dólar australiano y el neozelandés cayeron también frente al dólar porque, si suben los tipos de interés en EE.UU. antes de lo previsto, como empiezan a descontar los mercados, se reducirá el atractivo de las inversiones en activos de Australia y Nueva Zelanda. Y eso pese a que la Fed no ha ido tan lejos todavía y tan aseguró que «no prevé que los cambios lleven a condiciones financieras más restringidas para las familias y las empresas o nuevos cambios en las perspectivas económicas o monetarias».
Impuestos a los bancos
Por otra parte, Gordon Brown reclamó ayer la creación de un marco mundial común para regular el sistema financiero que, además, incluya el controvertido impuesto sobre el flujo global de capitales, para conseguir que 2010 sea un año de «crecimiento». En una conferencia internacional, a la que también asistió el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro británico defendió «normas comunes para el capital y la liquidez, estándares comunes para la supervisión, cláusulas comunes para los bonus y una forma común de evaluar la contribución que los bancos deberían hacer a la sociedad». Esa acción conjunta internacional debería incluir la lucha contra los paraísos fiscales.Brown confió en que se alcance un acuerdo sobre el impuesto sobre las transacciones financieras en las próximas reuniones del G-8 y del G-20, aunque tras las palabras del «premier» británico el Gobierno de Canadá, anfitrión del primero de esos foros, rechazó la medida.
En otra línea, Gordon Brown lideró la idea, compartida también por Zapatero, de que no es momento aún de retirar los estímulos públicos para la reactivación de la economía y de que el recorte del gasto para reducir el déficit no tiene que aplicarse hasta el próximo año, porque de lo contrario se pondría en peligro la recuperación. «No es momento de poner la recuperación en riesgo sino de confirmar que el crecimiento y el empleo estén asegurados», declaró.
El miembro del comité ejecutivo y del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) José Manuel González Páramo consideró ayer «fundamental» que la adopción de acuerdos sobre estabilidad financiera vaya al mismo ritmo que la integración de los mercados, y añadió que los altos niveles de integración dentro de la Unión Europea y la Eurozona implican que las normas de estabilidad financiera deben ser «especialmente ambiciosas». Páramo insistió en que es «importante» que se adopten «rápidamente reformas de los marcos regulatorios y supervisores europeos e internacionales, ya que son imprescindibles para la robustez del sistema financiero».


