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Viernes
, 19-02-10 a las 19
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Volvió a ocurrir. Rafael F. G. condenado por su participación en el asesinato y violación de Sandra Palo, ha sido detenido de nuevo. Esta vez, según informa la Jefatura Superior de Policía de Madrid, por participar en el intento de robo de un coche en el distrito de Hortaleza, en Madrid capital. Hace apenas, un mes este delincuente fue detenido por idéntico delito.
Los hechos que motivaron esta última detención, ocurrieron en la madrugada del pasado 17 de febrero, cuando un vehículo policial camfluado, coche K en el argiot policial, detecta que tres individuos están intentando robar un coche. Consiguen detener a uno de los implicados, pero los otros dos consiguen huir a la carrera.
Los fuicionarios reconocen a uno de los dos que escapa. Los agentes no tienen dudas. Una vez más, se trata de «El Rafita». La Policía Nacional procede entonces a emitir una orden de búsqueda y detención para capturar al joven de 21 años.. Apenas 48 horas después, Rafael F. G. cae. Es arrestado en una parada de metro de Alcorcón, municipio de la periferia de Madrid.
Los hechos que motivaron esta última detención, ocurrieron en la madrugada del pasado 17 de febrero, cuando un vehículo policial camfluado, coche K en el argiot policial, detecta que tres individuos están intentando robar un coche. Consiguen detener a uno de los implicados, pero los otros dos consiguen huir a la carrera.
Los fuicionarios reconocen a uno de los dos que escapa. Los agentes no tienen dudas. Una vez más, se trata de «El Rafita». La Policía Nacional procede entonces a emitir una orden de búsqueda y detención para capturar al joven de 21 años.. Apenas 48 horas después, Rafael F. G. cae. Es arrestado en una parada de metro de Alcorcón, municipio de la periferia de Madrid.
En estos momentos, Rafel F. G. permanece detenido en la Comisaría de Hortaleza, donde presta declaración. Es la cuarta vez que se le detiene desde que abandonó el régimen cerrado en el que cumplía condena por la muerte de Palo y comenzó a disfrutar del régimen de libertad vigilada, que le devolvió a la calle.
Debate por la ley del menorLas andanzas de Rafel F. G. han colocado el asunto de la responsabilidad penal de los menores y la capacidad o no del sitema judicial para reinsertarlos en el centro del debate público. «El Rafita» se ha convertido en un reclamo mediático de primera magnitud y la aparente impunidad de sus delitos, después de haber participado con apenas catorce años en uno de los más atroces crímenes que recuerda la sociedad española, ha despertado una encendida polémica.
Desde diversas instancias, el Partido Popular una de las más destacadas, se promueve una reforma de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor para evitar que casos como el de este muchacho se repitan y no estén en la calle aquellos jóvenes que no completen con éxito el proceso de reinserción. Voces autorizadas, como la del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, animados por la cruzada que María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, lleva adelante desde que mataron a su hija para conseguir que la ley sea más severa con los repsonsables de su muerte.
Desde que su situación penitenciaria pasara a ser la de libertad vigilada, «El Rafita» ha sido detenido en cuatro ocasiones. En junio de 2009, por un robo con fuerza en la localidad malegueña de Benalmádena. Pocos meses después, en dicembre, repitió en Alcorcón, donde reside desde que recobró la libertad. Los dos reicentes intentos de sustraer vehículos son los ultimos episodios de una precoz carrera delictiva.
A sus 21 años, la viabilidad de la reinserción de Rafel F. G., objetivo constitucional declarado del sistema penitenciario español respecto a todos los delincuentes, se antoja lejana. Ya en la sentencia que le condenó en 2003 por el asesinato de Sandra Palo se decía de él que «se ha desarrollado en un ambiente carente de normas y referencias positivas, sus padres y familia extensa cuentan con historial delictivo». Para rematar el desolador diagnóstico, la juez María Pilar Serrano, decía en el fallo que en las «rígidas construcciones de pensamiento» de Rafael, «la violencia y los hechos delictivos son valorados como atributos de poder y masculinidad». Ya con once años, «El Rafita» dejó de ir a la escuela sin que a ninguno de los adultos a cuyo cargo estaba les preocupara lo más mínimo. Así, torcidos, se escribieron los primeros renglones de una biografía que ahora nadie, ni policías ni jueces ni educadores, consigue reconducir.
Debate por la ley del menorLas andanzas de Rafel F. G. han colocado el asunto de la responsabilidad penal de los menores y la capacidad o no del sitema judicial para reinsertarlos en el centro del debate público. «El Rafita» se ha convertido en un reclamo mediático de primera magnitud y la aparente impunidad de sus delitos, después de haber participado con apenas catorce años en uno de los más atroces crímenes que recuerda la sociedad española, ha despertado una encendida polémica.
Desde diversas instancias, el Partido Popular una de las más destacadas, se promueve una reforma de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor para evitar que casos como el de este muchacho se repitan y no estén en la calle aquellos jóvenes que no completen con éxito el proceso de reinserción. Voces autorizadas, como la del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, animados por la cruzada que María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, lleva adelante desde que mataron a su hija para conseguir que la ley sea más severa con los repsonsables de su muerte.
Desde que su situación penitenciaria pasara a ser la de libertad vigilada, «El Rafita» ha sido detenido en cuatro ocasiones. En junio de 2009, por un robo con fuerza en la localidad malegueña de Benalmádena. Pocos meses después, en dicembre, repitió en Alcorcón, donde reside desde que recobró la libertad. Los dos reicentes intentos de sustraer vehículos son los ultimos episodios de una precoz carrera delictiva.
A sus 21 años, la viabilidad de la reinserción de Rafel F. G., objetivo constitucional declarado del sistema penitenciario español respecto a todos los delincuentes, se antoja lejana. Ya en la sentencia que le condenó en 2003 por el asesinato de Sandra Palo se decía de él que «se ha desarrollado en un ambiente carente de normas y referencias positivas, sus padres y familia extensa cuentan con historial delictivo». Para rematar el desolador diagnóstico, la juez María Pilar Serrano, decía en el fallo que en las «rígidas construcciones de pensamiento» de Rafael, «la violencia y los hechos delictivos son valorados como atributos de poder y masculinidad». Ya con once años, «El Rafita» dejó de ir a la escuela sin que a ninguno de los adultos a cuyo cargo estaba les preocupara lo más mínimo. Así, torcidos, se escribieron los primeros renglones de una biografía que ahora nadie, ni policías ni jueces ni educadores, consigue reconducir.
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