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Jueves
, 18-02-10 a las 10
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Las estatuas de bronce del Ayuntamiento se han convertido en la Red en «monumentos» dedicados a la concejala de Medio Ambiente, Ana Botella. Son, a modo de careta, la respuesta de los grafiteros al aumento de multas por hacer pintadas en la calle anunciado la pasada semana.
Barriendo en Jacinto Benavente, caminando por Malasaña o sosteniendo una paloma en la plaza de Santa Anta. Así aparece retratada la concejala en la web de Ana Botella Crew, el colectivo de artistas urbanos que la ha emprendido con la responsable de Medio Ambiente.
«Estamos fastidiados, hastiados, aburridos» comenta Ana B, nombre ficticio de la portavoz del grupo, quien explica que la ridiculización de la responsable municipal llega como respuesta de «las cámaras de vigilancia» y «la subida de multas» de hasta 3.000 € por grafiti. «Igual quieren que los artistas urbanos paguemos con multas, las obras del Manzanares o los trajes de Camps», apuntan con sorna.
El grupo Ana Botella Crew nació hace un año, cuando comenzó a pintar las paredes de Madrid con un stencil (plantilla sobre la que se aplica el spray) con la firma de la concejala. Ahora, en carnaval, se han decidido a poner su careta a las estatuas instaladas por el Ayuntamiento. «No le tenemos miedo a experimentar, soltar la melena y desarrollar el concepto de Ana Botella Crew con cualquier técnica», explican.
Los responsables de la acción, que incluso ofrecen un kit (plantilla + careta) para extender las acciones a todo aquel que se lo pida en su página, avisan de que «en algún momento se va a liar y gorda, como la cuenta bancaria de Botín. Porque con represión no se soluciona nada. Y Dios salve a la Reina si un día, hay una revuelta de graffiteros», dicen.

Miembros de Ana Botella Crew
De momento, ya piensan en sus siguientes objetivos: «cualquier cartel de publicidad en general, sobre todo esos abusivos megatochos que cubren una fachada entera…. o la pantalla de Gran Hermano de Callao… los carteles de Triball, los cierres alquilados a marcas publicitarias…» y dicen «entender» a los vecinos que se pueden molestar por ver un grafiti en la fachada de su edificio.
«Sí, es muy comprensible, pero tal vez sea el menor de los problemas y sería solucionable si hubiera diálogo, educación y cultura», explican antes de replicar que «un vecino también se podría molestar porque su Ayuntamiento se ha gastado tres millones de euros para hacer de Cabestreros -Lavapiés- La plaza más fea y sosa del universo». «Y también puedo entender que alguien se pueda molestar por los miles de millones que han desaparecido de las arcas públicas y que no haya responsables, ni presos».






