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«Tutankamón no era hijo de Nefertiti»
AP Zahi Hawass extrajo en 2008 muestras de la momia de Tutankamón para hacerle las pruebas de ADN cuyos resultados presentó ayer
El padre, la madre y la abuela de Tutankamón fueron presentados ayer en el Museo Egipcio de El Cairo, aunque la identidad de su madre sigue siendo un misterio. El padre de Tutankamón, que reinó, más o menos, entre 1345 y 1327 a.C., fue Akenatón; su abuela fue la reina Tiye, esposa de Amenhotep III; y la madre no fue Nefertiti, anunció Zahi Hawass, arqueólogo y director del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, informa Efe «Ha sido un gran descubrimiento identificar a Akenatón, padre de Tut e hijo de Amenhotep III», afirmó, para luego señalar que los análisis han mostrado que no sufría deformaciones en el cuerpo ni tenía rasgos andróginos: «Fue un hombre normal, pero los pintores lo dibujaron así para representar la fertilidad, la vida y la religión, y alabar le más».
La segunda momia identificada, que luce una larga cabellera de color castaño, pertenece a la reina Tiye, esposa de Amenhotep III y abuela de Tutankamón. La tercera sería la de la de la madre del joven faraón, cuya identidad queda todavía por descubrir aunque desveló que «es hija de Amenhotep III y por eso no puede ser Nefertiti».
Los análisis de ADN mostraron que Tut tuvo que ser el descendiente de una de las cinco hijas que Amenhotep III concibió con la reina Tiye, por lo que Nefertiti, que no era hija de Amenhotep, no pudo ser su progenitora. «Esperamos que en los próximos seis meses podamos identificar a su madre y también resolver los secretos sobre Nefertiti». Otras dos momias de niñas recién nacidas fueron encontradas en la tumba y las pruebas de ADN han mostrado que son hijas de Tutankamón, pero aún no se sabe quién pudo ser su madre.
Sobre la prematura muerte del faraón a los 19 años, Hawass aseguró que Tutankamón no fue asesinado, tal y como suponían algunos arqueólogos. Para Hawass, que encabeza el equipo científico que ha resuelto el misterio de la filiación del faraón, éste sufría de malaria, no podía caminar por problemas óseos y se cayó justo antes de morir. Ante los periodistas y las cámaras de televisión interpretó cómo éste caminaba cojeando, y explicó que la tradición faraónica de casarse con sus hermanas podría ser la causa de estas enfermedades.
Por último, calificó este periodo histórico -en el que se produjeron enormes reformas religiosas: Akenatón sustituyó el culto politeísta a Amón por el monoteísta a Atón, algo que su hijo revirtió- como «una obra de teatro que no se sabe cuándo empieza ni cuándo termina. Ahora conocemos el 70 por ciento de este periodo de Amarna».
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