Mientras el país vive esta semana en una encrucijada hasta saber si el Constitucional autoriza el referendo para la nueva reelección de Uribe, seis ex rehenes de las FARC vuelven a las urnas. Aunque juraron que no volverían, serán candidatos en las legislativas

REUTERS El presidente Álvaro Uribe, en una reciente visita oficial a Perú
Uribe, sí; Uribe, no... A la espera de la decisión del Constitucional
Desde hace un año, cuando el presidente Álvaro Uribe Vélez esgrimió que tenía «una encrucijada en el alma» sobre si apuesta o no a un tercer mandato, todo está paralizado en Colombia: los candidatos no han podido arrancar sus campañas políticas, a pesar de que la primera vuelta presidencial será en mayo. Todo gira en torno a si esta semana la Corte Constitucional autoriza o no un referendo, aprobado a finales de 2009 por el Congreso.
Para que el proyecto sea aprobado requiere del voto afirmativo de cinco de los nueve integrantes de la Corte. Si los magistrados declaran inconstitucional la ley que llama a un referendo, ése sería el entierro definitivo de una reelección pues los fallos de la Corte son inapelables. El camino está lleno de piedras. El 3 de febrero pasado uno de los magistrados, Humberto Sierra, dijo en un documento de 437 páginas que la ley es inconstitucional por «vicios de forma».
Cuando salieron de la selva, tras años de permanecer secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijeron que jamás volverían a la política, que semejante experiencia les había hecho entender que la familia venía primero y la política nunca más.
Pero cuando llegaron a sus casas la realidad no fue tan de color rosa. Muchos se separaron, la gran mayoría escribió un libro y otros se exiliaron mientras pensaban qué hacer con sus vidas. Éste es el caso de Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia, hoy separada y refugiada en las islas Seychelles. Sus hijos les eran extraños, la vida también. Muchos no conocían los avances tecnológicos, sentían que salían del oscurantismo.
Pese a la certeza de que debían pasar más tiempo con los suyos, a un mes escaso de las elecciones legislativas, en las que se renovará un Congreso tildado de ineficiente porque más de medio centenar de políticos están presos por sus relaciones con los paramilitares de extrema derecha, seis políticos ex rehenes de las FARC son candidatos. Se trata de la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas, los ex parlamentarios Consuelo González, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán, Jorge Géchem y el ex diputado de la provincia del Valle del Cauca Sigifredo López.
Un hijo en cautiverio
«Entre conversación y conversación con gente me dejé convencer de retomar este camino», aseguró a este diario Clara Rojas, quien aparte de permanecer más de seis años secuestrada por las FARC, se convirtió en la primera mujer en tener un hijo en cautiverio.
Todos, a excepción de López, el único superviviente de los doce diputados que las FARC asesinaron a quemarropa en 2007 por temor a un rescate militar, tienen ambiciosas metas sociales. Así como poco interés en alcanzar un intercambio humanitario que permita sacar de la selva a una veintena de policías y militares que llevan secuestrados más de una década.
«No incluyo el secuestro porque este tema no se debe usar para crear expectativa en unos familiares que han sufrido tanto», dijo Rojas, de 45 años. De resultar elegida, apuntará a defender la niñez, la mujer y a los sectores vulnerables. Clara, como la mayoría de los ex secuestrados, está apoyada por el Partido Liberal, crítico con el presidente Álvaro Uribe Vélez, quien está a punto de jugarse su segunda reelección.
«Yo quiero cambiar las costumbres políticas, los métodos corruptos, la compra de votos. No podemos dejar que el Congreso siga en manos de gente tan desacreditada», relató por su parte a ABC el ex senador Luis Eladio Pérez, liberado en 2008.
Cambio de idea
Aunque él había dicho que jamás volvería a la política, pues sus siete años de cautiverio le habían mostrado lo poco que los políticos trabajan por los pobres en Colombia, se arrepintió. «Fue político desde los 18 años. Llegó del secuestro con más energía que antes. ¡No duerme! Creo que él se debe ese reto a sí mismo. Hacer la política pero bien hecha. Él quiere apostar por su país», explicó Carolina Pérez, la hija de Luis Eladio, quien en esta ocasión abandona el Partido Liberal para integrar las listas del candidato independiente Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín.
Los demás tienen el mismo reto. «La vía militar no soluciona nuestro conflicto, por el contrario, lo prolonga y profundiza las raíces sociales y humanas que alimentan la violencia», dijo el ex senador Jorge Eduardo Géchem, de 58 años, aspirante por el oficialista Partido la U.
Consuelo González, de 59 años, señaló que, de volver al Parlamento, luchará por el valor y liderazgo de su región, Huila, al mismo tiempo que recomendó a los colombianos tomar el «camino del perdón».
Para un Congreso integrado por 102 senadores, elegidos a nivel nacional, y 164 representantes a la Cámara, por las distintas provincias, haber recibido tanta atención de los medios de comunicación puede resultar beneficioso. Entre tantos candidatos -desde travestis hasta actores de televisión-, el votante en general suele elegir al primero que ve en la foto. Y los ex secuestrados son bien reconocibles, a pesar de que no se la jueguen por los que aún están cautivos.




