
AFP Benedicto XVI mantuvo ayer un encuentro con los 24 obispos de Irlanda y 10 cargos de la Curia vaticana
La primera reunión del Papa con todos los obispos de un país para poner punto final al problema de los abusos sexuales de sacerdotes y su encubrimiento por obispos comenzó ayer en un clima de sinceridad y arrepentimiento. Los 24 obispos de Irlanda se reunieron durante seis horas con Benedicto XVI y los diez cargos de la Curia vaticana responsables de la disciplina de los sacerdotes, el nombramiento de obispos, la educación de los seminaristas y las relaciones diplomáticas con los Estados. El encuentro concluirá hoy con una rueda de prensa.
A diferencia de la primera reunión urgente sobre abuso de menores, convocada por Juan Pablo II en 2002 para hacer frente a los casos descubiertos en Estados Unidos, esta se ha convocado a todos los obispos y no sólo la cúpula de la conferencia episcopal. Además, como el Papa les ha invitado a cada uno personalmente, cada obispo toma la palabra en la reunión durante siete minutos para presentar la situación de su diócesis, la del país y las propuestas al Vaticano. Cuatro obispos irlandeses han presentado ya la dimisión al Papa. Las órdenes religiosas y algunas diócesis han pagado ya cientos de millones de euros en indemnizaciones a las víctimas.
La segunda diferencia con la reunión del 2002, es que esta vez la prioridad no es crear nuevas normas sino estudiar el modo de pedir perdón, ayudar y compensar a las víctimas. Las nuevas normas funcionan. En Estados Unidos apenas ha habido nuevos casos desde que se establecieron en 2001, y los delitos que se ventilan son casi todos anteriores a esa fecha.
La jornada comenzó con una misa en la basílica de San Pedro en la que el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, les invitó a reconocer las culpas, escuchar al Papa y «presentarle iniciativas sobre la dificilísima crisis en la Iglesia de Irlanda» para erradicar conductas «particularmente execrables».


