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Kabul ofrece la reconciliación y la paz a los talibanes de la zona de Helmand
REUTERS Soldados afganos muestran su bandera tras apropiarse del bastión talibán de Showal con ayuda de tropas británicas de la OTAN
«Estamos avanzando de forma muy segura y siendo muy metódicos en la limpieza de explosivos en los caminos en un área saturada de artefactos explosivos improvisados». El capitán Sipe relató de esta forma a la agencia Reuters el lento avance de los marines hacia Marjah, bastión talibán de la provincia de Helmand sobre el que la OTAN mantiene una dura ofensiva por cuarto día consecutivo.
Los relatos de épica militar de los marines se pueden seguir en la propia página «web» del cuerpo en la que se habla de «hombres que portan sobre sus espaldas el equivalente a su propio peso en material», que se enfrentan a «francotiradores» y que por segundo día consecutivo tuvieron que renunciar a la toma del bazar de la localidad por la «fuerte resistencia». De momento lo que se ha logrado es sitiar el lugar y controlar los principales accesos.
La muerte de doce civiles el domingo tras el impacto de un misil americano obligó a la OTAN a renunciar a la artillería para evitar nuevas bajas entre la población y eso dificulta las labores de limpieza de militantes.
Dos mil insurgentes
Pese a los avisos a los lugareños, los marines y los cerca de dos mil afganos que lideran la operación Mushtarak, que en dari significa «Juntos», no se han encontrado con una Marjah vacía. Cerca de dos mil insurgentes, según las agencias de inteligencia, habrían huido antes del ataque o se encontrarían camuflados entre los campesinos locales a la espera de que pasen estos primeros días para iniciar su lucha. Las autoridades afganas son conscientes de la fuerte presencia de militantes y por ello les invitaron a «aprovechar el programa de paz y reconciliación afgano. No hay forma de que podáis ganar allí. El pueblo afgano está determinado a ganar», declaró el ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak, durante una comparecencia en la capital de Helmand, Lashkar Gah, situada a menos de cuarenta kilómetros del lugar de la operación.
El mando supremo de ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad), el general estadounidense Stanley McChrystal, aprovechó la visita del ministro para mostrar su «orgullo» por una ofensiva «liderada por los afganos». Siguiendo el guión de la nueva estrategia de Obama, el respeto a los civiles, la oferta de reinserción en la sociedad a los talibanes y la cesión progresiva de responsabilidad a las fuerzas afganas aparecieron en las palabras de los políticos de Kabul y de un McChrystal que se enfrenta a la difícil tarea de reconducir una guerra estancada tras ocho años sin rumbo.
«Nos quedaremos en cualquier caso y daremos seguridad a toda la zona, definitivamente», concluyó Wardak para mostrar la determinación de extender hasta Helmand la autoridad de Kabul, que de momento sólo puede llegar con 15.000 soldados.
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