Publicado
Domingo
, 14-02-10 a las 21
:
10
Pocas horas antes de la llegada a Moscú del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el “número dos” del Consejo de Seguridad ruso, órgano adscrito al Kremlin que se encarga de diseñar la política en materia de seguridad, anunciaba que Rusia podría enviar a Irán misiles antiaéreos S-300. El objetivo de la visita de Netanyahu es precisamente lograr el apoyo de las autoridades rusas para imponer al régimen de Teherán un duro embargo, no sólo de armas, sino también de tecnologías sensibles y una amplia lista de materiales.
Durante una reunión del Consejo de Ministros israelí celebrada hoy, Netanyahu dijo que hablará con las autoridades rusas de Irán como cuestión más importante. “Israel considera que se debe ejercer una gran presión sobre Irán, ante todo sanciones muy severas, -paralizantes-, como las llamó la secretaria de Estado norteamericana”, Hillary Clinton. El jefe del Gobierno hebreo pretende en primer lugar que Moscú suspenda la venta de armas a Irán, país que, el pasado martes, comenzó a enriquecer uranio al 20 por ciento.
Pero Vladímir Nazárov, vicesecretario del Consejo de Seguridad ruso, declaró hoy a la agencia Interfax que “Rusia no ve razones para no suministrar a Irán misiles S-300”. Según sus palabras, “el contrato fue firmado hace más de dos años y la operación no contraviene ningún régimen de sanciones internacional”. Nazárov insistió en que el cohete S-300 es un arma exclusivamente defensiva. El alto responsable ruso alertó también sobre las “graves consecuencias” que acarrearía lanzar un ataque contra Irán por parte de Israel y EEUU.
Los sistemas antiaéreos rusos S-300, conocidos en Occidente como SA-20, van montados en lanzaderas sobre camiones, tienen un rango de ataque de hasta 150 kilómetros, alcanzan prácticamente cualquier altitud y son muy precisos. Moscú ya dotó a Irán en 2007 de 29 plataformas de cohetes Tor M-1, diseñados para ser utilizados también contra objetivos volantes. Aquella venta fue calificada por Tel Aviv de “puñalada en la espalda”.
Tanto los Tor M-1 como los S-300 capacitan al Ejército iraní para hacer frente a un ataque aéreo masivo como los que sirvieron de preludio a las intervenciones que EEUU lanzó contra Irak y Afganistán. Ante la negativa de Teherán a poner fin al enriquecimiento de uranio, Israel ha amenazado varias veces con la posibilidad de emplear su aviación para destruir sus instalaciones nucleares.
Netanyahu efectuó una visita secreta a Rusia el pasado septiembre en medio de la polémica levantada en torno a la posibilidad de que el barco fantasma “Arctic Sea” llevara una partida de S-300 en sus bodegas. El primer ministro israelí permanecerá en Rusia mañana y el martes y será recibido por su homólogo ruso, Vladímir Putin, y por el presidente Dmitri Medvédev.



