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Actualizado Viernes , 12-02-10 a las 19 : 51
El famoso pasodoble español “ni se compra ni se vende” se ha convertido en la consigna de quienes trabajan en Globovisión, cadena que el gobierno de Hugo Chávez desea adquirir para controlar el último bastión informativo de la oposición.
La salida intempestiva de su director general, Alberto Federico Ravell, ahora resulta que no es una renuncia al cargo, sino un despido como lo asegura él mismo en Twitter. “Aclaro: no renuncié, me botaron de Globovisión”.
El ahora ex director del canal señala que su salida involuntaria se debe a “divergencias” con sus socios y no a presiones del gobierno. Han insistido en pedir su cabeza y la de otros empleados. No obstante, anticipó sin especificar cuáles que “habrá cambios en el programa "Aló Ciudadano” que conduce el periodista Leopoldo Castillo. “La verdad es que hubiera querido una salida diferente para Ravell”, dijo la periodista del canal Nitu Pérez.
Ravell “ya se ha ido definitivamente” del canal, asegura su secretaria Edith Ruiz a ABC.es. “No va a dar entrevistas, sino una rueda de prensa posiblemente el próximo miércoles cuando regrese Castillo, que se encuentra en Chile.
"Globovisión ni se compra ni se vende”, repite entre lágrimas Ruiz para ratificar el comunicado emitido por la directiva del canal ayer. Aun así, portavoces del chavismo como el ex canciller José Vicente Rangel insisten en que Chávez habría ganado la partida a sus adversarios con el control de Globovisión.
Aparentemente los empresarios Carlos Gil y Omar Camero, afines al gobierno de Chávez, estarían detrás de la negociación. Pero Edith Ruiz sostiene que los accionistas principales del canal, Guillermo Zuloaga (80%), Alberto Federico Ravell (10%) y Nelson Mezerhane (10%) han dicho que no van a vender sus acciones ni van a cambiar su línea editorial, crítica con Chávez.
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