
Publicado
Viernes
, 12-02-10 a las 10
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«A mí me queda mejor que a ésa», bromea Mariola Cantarero mientras señala unos de los figurines -que firma María Luisa Engel- del vestuario que a partir de esta tarde vestirá como Doña Francisquita, personaje principal de la zarzuela de Amadeo Vives -junto a «la Beltrana» y Fernando-, que se estrena en el Teatro de la Zarzuela.
«Es el personaje que más se parece a mí, tanto por su carácter como en el aspecto vocal», confiesa Cantarero, que ya lo había interpretado con anterioridad, «aunque ahora he madurado como mujer y como cantante». La soprano granadina define a Doña Francisquita como «una mujer que lucha por lo que quiere, con armas más o menos lícitas». Y con la que «la gente se puede identificar». Escrita para una soprano lírica-ligera, «más lírica que ligera», Cantarero afirma que muchas veces se la ha presentado «como ñoña y cursi, y no lo es».
La otra voz que se batirá por el corazón de Fernando, interpretado por José Bros, será Nancy Fabiola Herrera, en el papel de «La Beltrana». Otra mujer luchadora «pero a su manera, quizá menos sutil y un tanto manipuladora. Es más egocétrica», admite.
Enredo en prosa
«Doña Franscisquita» retrata un enredo amoroso, situado en Madrid a mediados del siglo XIX. En él, dos mujeres luchan, con sus armas femeninas, para atrapar el corazón de Fernado. La historia, a la que puso música Amadeo Vives, fue escrita por Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, inspirándose en «La discreta enamorada» de Lope de Vega, quien a su vez se basó en el «Decameron» de Boccaccio.
La zarzuela, estrenada con gran éxito en el madrileño teatro Apolo en 1923, ha sido presentada en numerosos montajes, y ha servido de inspiración a otros títulos del género, como «Luis Fernanda», además de ser trasladada al cine.
Ahora es Luis Olmos, director del Teatro de la Zarzuela, quien ha querido realizar una nueva producción, sacudiéndola un poco, e intentado «acercarla al público del siglo XXI». «No quería repetir lo que ya se había hecho antes. Quería insistir en los personajes y en la música, y no tanto en el envoltorio», explica. Su propuesta, reconoce, «es «arriegada», pues ha pasado el texto «del verso a la prosa, y lo he sintetizado». Aunque, asegura, que ha sido «muy respetuoso. Quería acerca la obra al público del siglo XXI, eso no significa que lo haya vulgarizado».
Olmos ha ambientado la obra en un espacio atemporal, con un vestuario situado a principios del siglo XX. Con un sólo descanso, los cambios de escenografía se harán a la vista del público, «como si se tratara de una coreografía. Quería darle cierta agilidad y transparencia a la obra».
En el centro de este triángulo, Fernando, que interpreta José Bros, papel con el que el tenor catalán debutó en este teatro en 1998, «aunque siempre es una gran responsabilidad abordar este papel», pues muchos recuerdan todavía las grandes interpretaciones de Alfredo Kraus.
En la obra se alternarán otros dos repartos, formados por María José Moreno, Ismael Jordi y Milagros Martín; y Sonia de Munck, Marina Pardo y Carlos Cosías. En el foso se situará Miquel Ortega. que conoce bien la obra pues ha participado en varios montajes de este título.
Esta nueva producción, además de viajar a Oviedo, será la encargada de cerrar la temporada del Liceo -el próximo mes de julio-, donde volverá la zarzuela después de casi 25 años de ausencia.


