La Audiencia de Madrid considera probado que el ex agente doble ofreció documentos privados a Rusia
Actualizado
Jueves
, 11-02-10 a las 20
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La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado hoy al ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Roberto Flórez García a doce años de prisión por un delito de traición. Se trata de la primera persona condenada en nuestro país por este delito y el primer juicio por este motivo desde el retorno de la democracia.
En la sentencia, el tribunal considera probado que Flórez se hizo con «documentación e información clasificada como secreta (...) con la intención de ofrecérsela a los servicios secretos de Rusia», aunque añade que «no se cuenta con acreditación suficiente de que ese ofrecimiento se llegara a materializar».
La sentencia establece que Flórez aprovechó sus 13 años de servicio en el CNI, desde marzo de 1991 hasta marzo de 2004, «para acceder a numerosa documentación e información clasificada como secreta», unos documentos que sacó clandestinamente del Centro y que posteriormente ofreció a los servicios secretos rusos.
Según estima la Seción Primera de la Audiencia de Madrid, el «topo» del CNI -que sostuvo durante el juicio, celebrado la última semana del pasado mes de enero, que las cartas en las que se ofrecía a los servicios secretos rusos eran «ficticias»- queda inhabilitado totalmente durante el tiempo de condena y debe abonar las costas procesales, incluidas las de la acusación particular. También piden la «devolución al Centro Nacional de Inteligencia de los documentos que han sido certificados en las actuaciones» como propios de ese organismo y que se han utilizado como pruebas durante el juicio. Cabe recurso de casación contra la sentencia en los próximos cinco días. De hecho, el abogado defensor ha anunciado hoy que interpondrá recurso de casación ante el Tribunal Supremo contra la sentencia que tachó de «absolutamente» desproporcionada la pena impuesta por la Audiencia madrileña a su cliente, puesto que «no ha quedado acreditado que entregara información» a los servicios de inteligencia rusos.
El ex agente se declaró inocenteRoberto Flórez se declaró inocente durante el juicio en Madrid. Según detalló su abogado, Manuel Ollé, Flórez explicó durante el juicio que las dos cartas, que se encontraron en su domicilio cuando fue detenido en Tenerife en 2007, eran un «supuesto práctico» que realizó para incluirlo en una monografía -encargada por el propio CNI-, para evidenciar las deficiencias de seguridad de lo que entonces era el Cesid, aunque finalmente no llegaron a incluirse en el documento.
Respecto a las razones que pudiera tener el CNI para abrir una investigación contra él, Flórez llegó a decir que había «ciertos sectores» del CNI en los que, por el motivo que fuera, «no era bien visto y no era simpático». En una de las cartas -fechada en diciembre de 2001 y dirigida al número tres de la embajada rusa en Madrid hasta 2003, Petr Melnikov-, Flórez ofrecía información a Rusia porque se consideraba «una persona de izquierdas y por su posición personal contra la política exterior de Estados Unidos», según constó en el escrito de acusación de la Fiscalía y al que la sentencia de hoy da el visto bueno.
Respecto a las razones que pudiera tener el CNI para abrir una investigación contra él, Flórez llegó a decir que había «ciertos sectores» del CNI en los que, por el motivo que fuera, «no era bien visto y no era simpático». En una de las cartas -fechada en diciembre de 2001 y dirigida al número tres de la embajada rusa en Madrid hasta 2003, Petr Melnikov-, Flórez ofrecía información a Rusia porque se consideraba «una persona de izquierdas y por su posición personal contra la política exterior de Estados Unidos», según constó en el escrito de acusación de la Fiscalía y al que la sentencia de hoy da el visto bueno.
Estaba haciendo «una monografía para sus superiores»
La segunda carta está fechada pocos días después de la primera y el ex agente mantiene que la borró de su ordenador personal, que era donde la había escrito. El abogado de Flórez, en declaraciones a los periodistas, insistió en que las cartas eran «figuradas», que formaban parte de la documentación con la que estaba trabajando el ex agente para la monografía que le habían encargado sus superiores y que finalmente decidió no incluirlas porque el momento de su entrega coincidió con los cambios en la estructura, organización y dirección del centro.




