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Ahmadineyad gana la batalla en un multitudinario aniversario de la revolución
Avances nucleares y avances en censura
“Ellos dicen que Estados Unidos está dispuesto a ayudar a Irán a enriquecer uranio al veinte por ciento, nosotros estaríamos incluso de acuerdo en comprar directamente este uranio enriquecido a los americanos”. Mahmoud Ahmadineyad subió al escenario para dirigirse a la masa y proclamar a los cuatro vientos que Irán es un “estado nuclear”. En una semana marcada por el anuncio del inicio oficial de las labores para enriquecer uranio al veinte por ciento para de esta manera obtener combustible para el reactor del centro de investigación contra el cáncer de Teherán, el dirigente ultraconservador sorprendió al declarar que, tan sólo dos días después de comunicar la noticia al Organismo Internacional de Energía Atómica, “los científicos ya han sido capaces de conseguir el primer paquete de uranio enriquecido al 20 por ciento”, un extremo expertos consultados por varios medios internacionales pusieron en duda.
Mientras los científicos de Irán avanzan en el campo nuclear, otros campos como el de las nuevas tecnologías de la comunicación también progresan, pero para intentar contener a las voces críticas con el régimen. En una fecha en la que se esperaban movilizaciones contra el Gobierno, las autoridades volvieron a reducir la velocidad de Internet, suprimir el servicio de los móviles y, por primera vez, vetar el uso del servicio de Gmail. El control de la comunicación también afectó a la presencia de prensa extranjera. Por primera vez en los 31 años de historia de la república islámica apenas se concedieron visados para cubrir la celebración y, pese a una primera información del ministerio de Cultura y Guía Islámica que elevaba a 260 el número de periodistas acreditados, finalmente fue un grupo muy pequeño de profesionales con residencia en Irán el que tuvo acceso a la plaza de Azadi y al que le advirtieron de la imposibilidad de cubrir cualquier incidente ocasionado por el movimiento verde.
Actualizado Viernes , 12-02-10 a las 13 : 20
Por primera vez en los últimos nueve meses el régimen iraní ganó la partida a la oposición en las calles de las principales ciudades del país. El 31 aniversario de la victoria de la revolución islámica se convirtió en la gran fiesta soñada por unas autoridades que lograron enviar al mundo la imagen de un pueblo volcado con sus dirigentes y que tres décadas después sigue elevando el puño para gritar “¡muerte a Israel, muerte a Estados Unidos!”.
La represión previa sobre los principales elementos del movimiento verde, la presencia masiva de fuerzas de seguridad en las calles y los mensajes por parte de los dirigentes sobre la dura respuesta que encontraría cualquier protesta enfriaron los ánimos de los grupos opositores que apenas se dejaron ver en puntos aislados de la capital.
Los medios oficiales ofrecieron imágenes de marchas multitudinarias en todo el país, pero fue Teherán el epicentro de una fiesta en la que el presidente Mahmoud Ahmadineyad volvió a desafiar al mundo desde el escenario preparado en plena plaza de Azadi (Libertad), un lugar que también ha sido escenario de algunas de las mayores concentraciones de la oposición.
“El enriquecimiento se inició el pasado martes y los científicos ya han sido capaces de conseguir el primer paquete de uranio enriquecido al 20%", anunció el presidente ultraconservador a los miles de personas que se reunieron en la plaza. Un mensaje directo a la comunidad internacional, que asiste con desconfianza a los progresos nucleares de un país con “capacidad para enriquecer uranio hasta el 80%”, según anunció Ahmadineyad.
Detenciones y agresiones
“Estamos preparados del todo para celebrar un día glorioso”, advirtió a primera hora de la mañana el Jefe de Policía Ismail Ahmadi Moghadam. El volumen y el grado de las protestas son imposibles de verificar a causa del silencio informativo decretado por un régimen que sólo muestra al mundo la cara de sus seguidores. Varios medios reformistas en Internet calificaron la jornada de “derrota” o “anti clímax”, culpando a la “feroz represión” ejercida en las últimas semanas como principal motivo para la escasa movilización.
Estos mismos medios iniciaron la jornada denunciando que “las fuerzas de seguridad abrieron fuego y lanzaron gases lacrimógenos” contra grupos opositores e informaron de incidentes como el ataque contra el vehículo del líder reformista Mehdi Kerrubi, que no pudo llegar hasta el lugar de reunión habitual de los reformistas en la calle Sadeqhiyeh, o las detenciones de un hijo del propio Kerrubi, de Zahra Eshraqi, nieta del Imán Jomeini, y su marido Mohamed Reza Jatami, hermano del ex presidente reformista.
Las webs reformistas intentaron sin éxito contrarrestar la censura y el descenso en la velocidad de la conexión impuesto por las autoridades, una medida que afectó incluso a páginas oficiales como la de la cadena PressTV. Los problemas en la conexión dificultaron la subida de imágenes y vídeos a la red, pero en estos testimonios gráficos se percibía que el número de manifestantes era mucho menor que en anteriores celebraciones como el Día de Jerusalén y, sobre todo, el pasado 27 de diciembre, día de la Ashura chií en el al menos ocho personas perdieron la vida en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
¿Pierde fuerza el movimiento verde? Es la pregunta que a última hora del día recorría los foros reformistas en los que intentaban analizar las causas para la falta de apoyo en el día clave. Sin nuevas festividades importantes en el futuro próximo, se abre un período de reflexión en el seno de un movimiento asolado por las detenciones y el miedo, que durante nueve meses ha puesto en jaque la integridad de la república islámica.
Un movimiento heterogéneo en el que se han juntado antiguas piezas del sistema -como el ex primer ministro Mir Husein Musavi-, que ansían reformas pero respetando siempre los marcos legales establecidos, y una gran masa de ciudadanos descontentos con el sistema que aspiran a algo más que a unas simples reformas. Un futuro complicado en un país controlado por la Guardia Revolucionaria que ha logrado el control en las calles gracias a su brazo más popular, el de las milicias islámicas del basij.
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