Las explicaciones de José Manuel Campa no serenan completamente a los inversores y analistas franceses, que continúan manifestando profundas reservas sobre la política económica española, multiplicándose las dudas: hay quienes incluyen a España entre los países «al borde de la bancarrota», si no se actúa con rapidez y energía. Los inversores franceses sienten un entusiasmo muy moderado por recibir las explicaciones de José Manuel Campa, en inglés, cuando son los primeros compradores de deuda pública española.
Las explicaciones del secretario de Estado sobre la economía y la gestión de la crisis añaden nuevos elementos de controversia y confusión. En una entrevista a «Les Echos», Campa estima que la deuda pública es «soportable», para salir al paso y desmentir las «teorías conspirativas» avanzadas por José Blanco. Ante la declaración del ministro de Fomento español sobre que «hay un ataque especulativo contra España», Campa ha respondido que «no».
Más allá de los aspectos técnicos concretos inmediatos, las explicaciones de Campa sobre el doloroso proceso de salida de la crisis no responden a las dudas de fondo avanzadas por los analistas franceses desde hace años.
Ante un grupo de inversores, banqueros y expertos en negociación de deuda, el secretario de Estado avanzó un análisis en apariencia realista: «Tenemos sol y playa. Y esos activos pueden seguir desarrollándose con una desestacionalización de la oferta turística, acompañada de nuevas ofertas para los jubilados europeos». A medio y largo plazo, los analistas franceses hace años que aconsejan a España, siguiendo los análisis de la OCDE, «un cambio de modelo económico», alejado del tradicional «sol y playa». A cortísimo plazo, el analista Edouard Lederer afirma que «los mercados se toman una pausa, tensa, a la espera de las cifras de paro en España y la Eurozona».


