Miércoles , 10-02-10
TRIBUNA ABIERTA
EL poder municipal del PSC procede del cinturón industrial, donde predomina la población no catalanista. Para obtenerlo, el PSC situó cuadros catalanistas o afines -«paracaidistas»- como candidatos a alcaldes en las poblaciones de dominio de voto no nacionalista y de voto PSOE. Estos alcaldes se convirtieron en los «capitanes».
Poniendo ese voto socialista al servicio del catalanismo y del paternalismo económico que le define se consumó la primera traición a una de las «dos almas» del PSC. Fomentaron las distintas identidades culturales de origen de los ciudadanos a nivel folklórico (casas regionales, ferias, emisoras «ad hoc», etcétera) que les colocaba fuera de la integración real y que permitía al PSC entrar en el reparto de poder que significa la «sociovergencia» y el «oasis catalán» durante muchos años. Cuando por fin funcionó la alternancia y Maragall consiguió la presidencia se percataron de que el catalanismo de izquierdas no tiene suficiente masa de votantes catalanistas, que, precio por precio, prefieren el original a la copia y tomaron la decisión de que nadie les ganase a nacionalistas, consumando así la segunda traición. Prescindieron de «la otra alma» y engañaron a las dos a la vez, consiguiendo el pedigrí con la reforma del Estatut. Montilla, Iceta, De Madre... resultaron ser nacionalistas de toda la vida. Rodríguez Zapatero, necesitado del apoyo del PSC, decidió «aprobar lo que salga del Parlament», aunque eso suponga crear desigualdades entre españoles y desequilibrar y vulnerar la legalidad constitucional y por tanto democrática.
El profesor de Estética de la UPV y dirigente de UPyD Martínez Gorriarán define el catalanismo como una mezcla de egocentrismo, corrupción e hispanofobia que inevitablemente conduce a cualquier administración a la ineficacia, la parálisis y la decadencia. Si es con crisis económica,de forma mucho más evidente para los ciudadanos.
Egocentrismo en torno a símbolos, banderas, identidades, fútbol y juegos florales. Corrupción que ha empezado a aflorar y que implica a PSC y CiU. Hispanofobia neurótica que culpa al resto de los españoles de nuestros problemas y de la incapacidad de nuestros gobernantes.
Es indignante que se sucedan escándalos -Palau de la música, Ayuntamiento de Santa Coloma, Hospital de Sant Joan Despí- y el Govern siga impávido, sin ceses, sin crisis de gobierno, sin sustituir a consejeros, sin reaccionar. Sólo serán desalojados por la justicia o por las urnas.
No es de recibo que los presupuestos de la nueva alcaldesa de Santa Coloma tengan que ser devueltos por la intervención, por estar «maquillados», y que no haya reacción política después de lo ocurrido en esta población. Que se despida a trabajadores por no multar suficiente y que en el presupuesto municipal se triplique la partida de ingresos por multas; que se adjudiquen proyectos de construcción del hospital de Sant Joan Despí sin concurso, que éste se pague doble y la Consellera de Salut no dimita; que se triplique el coste del proyecto sin autorización ni justificación y Montilla diga que es un «error» en vez de abrir una investigación... La desafección tiene que ver con la corrupción y el paro, no con la inexistente sentencia del Tribunal Constitucional. Algo hay que hacer y urgentemente.

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