John Keane sitúa en León las primeras Cortes del mundo

Keane, precedido del escritor Juan Pedro Aparicio, ayer en León / ANA M. DÍEZ
Miércoles
, 10-02-10
Las Cortes leonesas de 1188 supusieron un antes y un después en la historia mundial. La Carta Magna de León, previa en el tiempo a la inglesa, supondría la apertura de una puerta hacia la democracia que hoy en día conocemos. Muchos son los autores que defienden que fue el Reino de León el pionero en el mundo en esta práctica, frente a otros que dudan de si los documentos de los que se dispone en la actualidad han llegado a nuestros días tal y como se concibieron. El catedrático John Keane, lo tiene claro, «León no es la cuna del parlamentarismo, es la madre de los parlamentos».
En 2009 Keane publicó «The life and deaht of Democracy», trabajo en el que afirmó que contrariamente a lo que se cree, el parlamentarismo no nació en Inglaterra sino en las Cortes leonesas de 1188. En la tarde de ayer regresó a la ciudad que fue «la madre de los parlamentos» para corroborar el avance que se consiguió en España en la clausura del ciclo de conferencias «Los caminos de la Democracia en Europa», que se ha desarrollando desde enero, dentro de los actos conmemorativos del 1.100 aniversario del Reino de León.
«No hay que cometer el error de afirmar que las democracias parlamentarias nacieron en León, pero sí los parlamentos en general» precisó, ya que fueron otros procesos que tuvieron lugar después los que hicieron que los parlamentos se transformaran en instituciones democráticas.
El mérito que merece León como cuna de estos fenómenos radica en que los parlamentos «son una institución de control muy valiosa para impedir» acontecimientos tales como la corrupción o la dictadura, y por eso «hay que recordarlo»
En los rincones de la ciudad
No fue la de ayer la primera vez que visitaba León, y es que anteriormente ya recorrió los rincones de la ciudad empapándose de la historia que reflejan lugares emblemáticos como San Isidoro, que no le hicieron más que reafirmarse en su convicción de que «fue éste el primer lugar en el que se dio el fenómeno».
Sin embargo, la tesis ahora defendida no parecía tan clara, y aunque en el XIX «muchos» españoles liberales estaban ya interesados en estas cortes para justificar que el Estado español «era heredero de una tradición asentada en la historia». La crisis de la República y el fin de la dictadura franquista consiguieron que «este recuerdo se olvidara».


