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Los primeros sondeos en Ucrania dan la victoria al prorruso Yanukóvich
REUTERS Una ucraniana vota en su propia casa, mientras su marido pela zanahorias, en el pueblo de Bodenky, a unos 50 kilómetros de Kiev
Lunes , 08-02-10
Tal y como vaticinaron la mayoría de los analistas, la diferencia de votos entre el primer ministro, Víctor Yanukóvich, y la actual jefa del Gobierno, Julia Timoshenko, fue mínima. Así lo indicaron los sondeos a pie de urna dados a conocer al cierre de los colegios electorales, en las presidenciales celebradas ayer en Ucrania.

Según el canal de televisión Ucrania, Yanukóvich habría obtenido el 48,7% de los votos, mientras que Timoshenko se habría quedado en el 45,6%. Resultados ligeramente análogos señalaron otras encuestas, aunque los márgenes de diferencia nunca superaron los seis puntos.
De manera que había que esperar a que la Comisión Electoral Central avanzara en el escrutinio y diera su veredicto. Sí estaba ya asegurada es la impugnación por parte de Timoshenko de las votaciones en «miles» de colegios de la región de Donetsk, el feudo de Yanukóvich. El jefe de su equipo de campaña, Alexánder Turchinov, así lo anunció al declarar que, en tales colegios, a los interventores del partido que dirige la primera ministra no les fue permitido el acceso al escrutinio.
La «dama naranja»
Eso era lo que temía Timoshenko cuando, el pasado viernes, el todavía presidente del país, Víctor Yúshenko, firmó los cambios introducidos por la Rada (Parlamento) a la ley electoral. Fue eliminada la obligación de que la validación del escrutinio se hiciera sólo en presencia de los dos tercios de los miembros de la mesa. Yanukóvich convenció a los diputados al afirmar que con tal norma la «dama naranja» podría «bloquear», retirando a su gente, la confección de actas en los colegios donde esperaba un mal resultado.
Lo cierto es que los partidarios de la primera ministra dan por hecho que Yanukóvich ha manipulado todo lo que ha podido en las regiones del Este. Ella ya advirtió la semana pasada que, en caso de fraude, sacaría a sus seguidores a la calle, como ya sucedió en 2004 durante la llamada «Revolución Naranja».
Pero Yanukóvich también tomó medidas. Activistas de la formación que dirige, el Partido de las Regiones, colocaron piquetes alrededor del edificio de la Comisión Electoral para defenderla de posibles «provocaciones» de los «naranjas» o, en caso de que los resultados de las elecciones les parecieran trucados, ser ellos quienes montasen el follón. A última hora de la tarde, el dispositivo policial en torno a los principales edificios oficiales fue reforzado.
Cuando acudió a su colegio electoral, en su ciudad natal de Dmepropetrovsk, Timoshenko declaró que votaba «por una nueva Ucrania, por una Ucrania maravillosa y europea, donde sus ciudadanos vivan felices». Yanukóvich, que votó en Kiev, dijo estar convencido de que «el pueblo merece una vida mejor». Por eso «he votado por auténticos cambios, por la estabilidad y una Ucrania fuerte».
Por su parte, Yúshenko que dejará pronto la Presidencia tras su derrota en la primera vuelta de los comicios, en la que consiguió menos del 6%, aseguró al votar en el centro de Kiev que «los ucranianos sentirán vergüenza del resultado, pero es la democracia». Según él, «lo más importante es que sepamos vivir en democracia y demostremos que somos capaces de traspasar el poder en situación de normalidad». El todavía presidente no quiso pronunciarse en esta segunda vuelta en favor de ninguno de los dos candidatos.
Exactamente igual que el banquero Serguéi Tiguipko, el tercero en la primera vuelta, con algo más del 13%. Tiguipko dijo ayer que Yanukóvich y Timoshenko «están dispuestos a cualquier cosa con tal de hacerse con el poder».
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