
REUTERS Una mujer pasa ante dos de las joyas de la colección del escritor fallecido: «Femme et fillettes», de Picasso (a la izquierda) y «Flag», de Jasper Johns
Lunes
, 08-02-10
Todo lo que tocaba lo convertía en oro este Midas moderno. Sus novelas («Parque Jurásico», «Acoso»...), películas («Coma») y series de televisión («Urgencias») eran números uno indiscutibles. Su talento se vio truncado el 4 de noviembre de 2008, cuando murió inesperadamente. Aparte de la literatura -vendió más de 150 millones de libros, traducidos a 36 idiomas-, a Michael Crichton le interesaban otras muchas cosas: la antropología, la medicina, el medio ambiente...
Su curiosidad era insaciable. Pero quizá sea menos conocida su faceta de coleccionista de arte, una pasión que cultivó calladamente durante treinta años, atesorando un conjunto de obras de primerísima fila. Ahora ha salido esta afición a la luz, porque la sala Christie´s sacará su colección a subasta el 11 de mayo en Nueva York. Desde el sábado y hasta el próximo viernes, los cuatro tesoros de esta colección se exhiben en Londres. La joya de la Corona es «Flag», de Jasper Johns; a la que acompañan otras grandes obras de Picasso («Femme et fillettes») -retrató a su última esposa, Jacqueline, y a sus dos hijas-, Roy Lichtenstein («Girl in Water») y Robert Rauschenberg («Studio Painting»). Aunque Christie´s no ha facilitado aún los precios estimados de cada una de las obras, advierte que las cuatro podrían superar los 30 millones de dólares.
Como curiosidad, Crichton fue no sólo admirador de estos artistas, sino amigo de muchos de ellos. Es el caso de David Hockney (retrató al escritor en 1976), Lichtenstein, Rauschenberg o Claes Oldenburg, quien visitará los próximos días Madrid con motivo de su exposición en Ivorypress Art + Books. En los años setenta, Crichton conoció a Jasper Johns, de cuya obra se convirtió en un ávido coleccionista. De hecho, escribió un texto, hoy de referencia, para el catálogo de la muestra que el Whitney Museum dedicó a Johns en 1977. En «Flag», uno de los iconos más célebres del siglo XX -comparable a «La Gioconda», de Leonardo, y la «Marilyn» de Warhol»-, pintó Jasper Johns entre 1960 y 1966 la bandera norteamericana. Hoy siguen los artistas a vueltas con las banderas (véase a Gilbert & George en el CAC de Málaga con su particular interpretación de la bandera británica).
Disfrutar mirando
El artista explicó a Crichton que técnicamente se inspiró en las pinturas egipcias (usaban una mezcla con cera caliente). Michael Crichton escribió sobre su colección que le daba igual si las obras eran importantes o menores; lo que buscaba era disfrutar mirándolas. Se sentía afortunado por poder hacerlo. A eso se llama ser un buen coleccionista. Brett Gorvy, vicepresidente de Christie´s en América, dice que Crichton pertenece a «esa extraña raza de coleccionistas de arte, que, como un auténtico hombre del Renacimiento, alimenta su pasión en busca de los principios del arte. A lo largo de 30 años atesoró estas obras con inteligencia, instinto y conocimiento».


