
Lunes
, 08-02-10
Manuel cuenta los días para poder comenzar a trabajar desde el despacho que ya se ha preparado en su domicilio. Es uno de los 106 funcionarios de la Junta de Castilla y León seleccionados entre 331 candidatos para participar durante seis meses en el programa experimental «Trabaja desde casa» impulsado por la Consejería de Administración Autonómica con el objetivo de «facilitar la conciliación de la vida personal, laboral y familiar», pero sin que repercuta en el servicio. Como el resto de sus compañeros de este proyecto piloto ha recibido cursos de formación en los que también han participado los responsables de los futuros teletrajadores. Y es que el éxito depende de todos, de que los jefes establezcan y evalúen la tarea y que los empleados la ejecuten independientemente del lugar donde trabajen. Son las ventajas de las nuevas tecnologías, que abren camino, también en la administración, a una nueva forma de concebir el trabajo, permitiendo independizar la ubicación física de la tarea a realizar.
Una iniciativa que busca «que no se pierda calidad en el trabajo y al mismo tiempo poder tener trabajadores mucho más motivados», apunta la consejera de Administración Autonómica, Isabel Alonso, cuyo departamento impulsa este programa que nace con vocación de «futuro», para que «el teletrabajo sea una modalidad más de trabajo».
Responsabilidad
Eso sí, la prolongación de lo que a mediados de mes comenzará a caminar como un proyecto piloto dependerá de la «responsabilidad» de los teletrabajadores. La evaluación por «objetivos», en función de una carga de trabajo marcada previamente, será la herramienta de control. La ventaja para los funcionarios acogidos a esta iniciativa, que ellos se marcarán sus propios horarios, lo que contribuirá a facilitar las tareas familiares.
Y es que precisamente éste es uno de los objetivos que persigue este programa. Por eso, tener hijos, mayores o personas dependientes a cargo ha sido una de las circunstancias que más se ha valorado a la hora de elegir a los participantes en la iniciativa experimental. Manuel, funcionario de la delegación territorial de la Junta en Ponferrada, tiene tres niñas de 3 y 6 años. Desde el 15 de febrero, aunque por el momento sólo sea una día a la semana -«ése es el incoveniente»-, no tendrá que fichar en la oficina, «Te da tiempo a ordenar asuntos de médicos, de la casa, te evita tiempo de desplazamientos...», apunta este futuro teletrabajador, quien tiene claro que esta posibilidad supone «un beneficio». Eso sí, admite que «personalmente es un reto, una responsabilidad. Hay que demostrar que se puede trabajar desde casa y que no se golfea». Pero tiene claro que deben conseguirlo para que el proyecto no acabe en seis meses. En unos días, algunos de los informes de inspección que realiza habitualmente en la oficina, los hará desde el ordenador de su casa. La pantalla de su equipo será como la de la oficina, con los instrumentos de certificación y herramientas necesarias para realizar el trabajo. Eso sí, los teletrabajadores deben aportar con su propio ordenador y conexión ADSL
No todos los funcionarios pueden ser teletrabajadores. «Quedan excluidos los de atención directa al ciudadano». Y no todo el trabajo se realizará en remoto, sino que sólo será unos días -tres como máximo-, acordados entre la administración y el empleado, que mantiene sus derechos y retribuciones.
Junto a Manuel, otros 45 hombres y 60 mujeres. No hay paridad, pero casi. Más aún si se tiene en cuenta que «en la administración trabajan muchas más mujeres que hombres», recuerda Alonso, quien sitúa este casi equilibrio en el éxito de las políticas para fomentar la igualdad.



