Domingo
, 07-02-10
Seis meses más. Acostumbrados a apretarnos el cinturón del optimismo, los empresarios prefieren que sigamos conteniendo la respiración, como mínimo, hasta julio. El Índice de Perspectivas Laborales (IPP), que confecciona el Instituto de Estudios Laborales (IEL) de Esade Business School en colaboración con ABC, no da posibilidad de holgura; aunque la actividad de contratación se recupera con 91 puntos, para empleados, y 83, para personal directivo, ambos índices siguen por debajo del 100 que reflejaría la estabilidad en el mercado laboral. Los directores y responsables de recursos humanos de las cerca de doscientas empresas consultadas para este informe piden cautela. Y es que, aunque el 17% de ellos pretende aumentar plantilla -frente al escaso 13% que lo tenía en mente en julio de 2009-, un 45% admite que no va a ofertar nuevos puestos de trabajo y un 38% dice seguir con la tendencia del recorte. Aún más, cerca del 60% no tiene intención, siquiera, de cubrir las vacantes, un porcentaje superior al del comienzo del año pasado.
Poco aliento para los 203.200 desempleados que según la última Encuesta de Población Activa (EPA) se sumaron a la cola de un paro histórico. Éste, que alcanza ya los 4.326.500, es el principal motivo de otro récord, el de la caída del índice en la dificultad de contratación -el 49% piensa que no tendrá problemas en caso de hacerlo- y que pospone el reinicio de la batalla por el talento. Los próximos meses, de los pocos movimientos positivos que lleven a cabo los responsables de recursos humanos consultados durante el último semestre de 2009, sólo se beneficiarán los especialistas en compras, finanzas, TI e ingeniería, áreas para las que buscarán técnicos -en un 20%, porcentaje bastante superior al que nos hemos acostumbrado este año- y mandos intermedios. Otros ámbitos como el de personal, el de producción o el de servicio al cliente, más estables en la crisis que ahoga a muchos, empezarán, por el contrario, a perder fuelle.
La gestión de relaciones será el valor diferencial de estos perfiles dentro de un proceso de selección en el que también primarán las capacidades cognitivas y de razonamiento. O lo que es lo mismo, las empresas contratarán a profesionales a los que la crisis les haya agudizado el ingenio, y la mano izquierda. Para ellos y para los que aún no les haya llegado esa inspiración, un par de claves: los consultados centrarán su búsqueda de candidatos a través de Internet, referencias y recomendaciones personales. La gran noticia en este apartado no es para el candidato, sino para la industria que genera el mercado del empleo; los cazatalentos aumentarán su actividad esta primavera, y una de cada cuatro empresas recurrirá a ellos para encontrar directivos.
Por comunidades, este movimiento no se notará tanto en Cataluña, País Vasco o Valencia, que mantendrán sus expectativas de contratación a diferencia del resto de regiones, que vuelven a caer. Sí empezarán a respirar en Madrid y Galicia, donde se registrará un leve repunte que las colocará en el nivel de hace año y medio.
Ligero optimismo
Los que se queden en la empresa tendrán como salvavidas el ligero optimismo con el que se enfrentan los especialistas en sus previsiones para los próximos seis meses. Los directivos no prevén mejorías en el negocio, pero el número aquellos que otrora no veían la luz al final del túnel, entonces un 39%, hoy supone un 31%, y más de uno de cada cuatro consultados ya reconoce una tendencia al alza en la demanda de productos y servicios. Las que más, la empresa pública y las que no tienen ánimo de lucro; la que menos, la compañía privada.
En esta última, y con un nivel superior de estrés entre los supervivientes a los despidos -prueba de ello es que en esta ocasión Esade ha preguntado por él a sus fuentes de estudio-, no es de extrañar que no haya apenas cambios en su retribución anual. Es más, el 26% de las compañías espera una disminución en sus salarios. Pese a ello, y porque a la fuerza ahorcan, los trabajadores permanecerán en sus empresas otros seis meses más, ya que la previsión de que la rotación se mantenga supera el 60%.
Jubilaciones
Las bajas que sí se estabilizan son las de las jubilaciones. El índice centrado en este apartado, y para el que se ha consultado a los directores y responsables de recursos humanos durante el último semestre, pone de manifiesto que el número de acciones relacionadas con este ámbito desciende. Durante los próximos meses, un 33% de las empresas jubilará a entre uno y diez empleados. El área más afectada será la de producción, seguida, muy de lejos, por la de ventas. El incremento con respecto a anteriores periodos lo padecerán otros ámbitos como servicio al cliente, TI y compras.
Pero que estos ámbitos sean por los que precisamente se moverá el mercado, no supone un respiro, porque el 33% de los consultados insiste en sus previsiones de no reemplazar a los retirados, casi el doble de los que sí lo hacían apenas hace dos años. Habrá que esperar, pues, a que las expectativas de negocio y la previsión en el alza de la demanda de productos y servicios se convierta en realidad o, al menos aumente. Hasta entonces, el optimismo, aunque leve, no se reflejará en la creación de nuevos puestos de trabajo.
Informe
A menos de la mitad. La evolución del Índice de Perspectivas Laborales desde que Esade Business School comenzara a analizar con él las tendencias del mercado laboral en enero de 2006 ha sido espectacular -del 136 registrado entonces, al 60 obtenido a finales de 2008-. Por eso, que a enero de 2010 se haya alcanzado un 79 sobre el 100 que reflejaría la estabilidad en la contratación, no es una buena noticia, pero sí sirve para confirmar empíricamente que algo está empezando a cambiar. El número de empresas que tiene previsto disminuir su plantilla en los próximos meses decrece al tiempo que aumenta-aunque no en igual proporción- el de compañías que piensan contratar profesionales y el de aquéllas que van a mantener su número de empleados.
Las empresas buscan técnicos. Esta tendencia, que se lleva manteniendo desde el comienzo de la crisis, se acentuará hasta, por lo menos, principios de verano. Sin embargo, y si hay un perfil que está de enhorabuena, ése es el del mando intermedio, cuya búsqueda se verá duplicada hasta julio. La caída en picado de la oferta de empleo para él registrada el año pasado remonta, aunque no lo hará -ni tiene visos de hacerlo- para el recién graduado, al que sólo buscará poco más de una empresa de cada diez. Los directivos sénior y los júnior también han entrado de nuevo en juego, algo que, por el contrario, ni se plantean los aspirantes a ser llamados por algún consejo de administración, que apenas serán requeridos por un 1% del total de las compañías consultadas para el estudio.
El 33% de las empresas consultadas durante los últimos seis meses tenía intención de jubilar a entre una y diez personas y el 6% de ellas a más de veinte. El área con más movimiento es producción, seguida, de lejos, por las de ventas por distribución y logística. En cuanto al tipo del retiro, un 44% corresponde a jubilaciones anticipadas, la misma proporción que suponen las normales -un 12% de las consultadas, además, prevé jubilaciones tardías-. El apartado del Índice de Perspectivas de Jubilación que más contraste registra es el referido a los procesos según tamaño de empresas. El 74% de las compañías con menos de 100 empleados no tiene previsto jubilar a nadie, mientras que en las de más de 100 este porcentaje disminuye a 32%. En las primeras, el límite de retiros no supera, en ningún caso, las 10 personas.
El `síndrome del superviviente´ empieza a preocupar a las empresas
Sí, los empleadores también se dan cuenta. El aumento del estrés derivado de los reajustes y el incremento de la presión de producción entre los trabajadores es una de las mayores preocupaciones de los consultados por el Índice de Perspectivas Profesionales. No en vano, la pregunta caliente de este estudio destaca que casi la mitad de ellos reconoce que el nivel de estrés de su plantilla es superior al normal. El `síndrome del superviviente´ se generaliza e incluso se vuelve patológico para un 19%, que reconoce haber tenido colegas o empleados enfermos por esta situación durante los últimos seis meses, y para otro 22%, que admite haber presenciado más reacciones agresivas de lo habitual.


