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Viernes
, 05-02-10 a las 08
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Un belga de 29, que llevaba cinco años en estado vegetativo, tras pasar otros dos en coma a consecuencia de un accidente de tráfico que le lesionó gravemente el cerebro, ha logrado comunicarse en un experimento científico respondiendo a preguntas de sí o no simplemente mediante el cambio de actividad cerebral. La investigación, realizada utilizando un escáner de resonancia magnética, sugiere que uno de cada cinco pacientes en estado vegetativo permanente podrían ser capaces de comunicarse, lo que hace aún más complejo el debate sobre la desconexión de los sistemas que sostienen la vida en esas circunstancias.
Científicos británicos y belgas, de las Universidades de Cambridge y Liège, preguntaron al paciente seis preguntas biográficas. Le indicaron que si quería responder sí, tenía que pensar en un partido de tenis, y si la respuesta era no, tenía que imaginarse pasando de una habitación a otra de su casa. Hubo acierto en cinco preguntas, mientras que en la sexta no hubo respuesta, algo que el responsable del equipo británico, Adrian Owen, atribuye a que el paciente pudo dormirse o perder conciencia.
Ese tipo de preguntas han sido ensayadas con personas sanas y se ha demostrado una completa precisión. Cuando alguien piensa en un partido de tenis, las áreas “espaciales”, en la parte superior del cerebro, muestran actividad en el escáner; en cambio, pensar en una actividad de navegación afecta a las áreas de “movimiento” situadas en la base del cerebro.
Otros cuatro casos
Otros cuatro casos
La investigación, publicada en “The New England Journal of Medicine”, parte de un primer experimento ya anunciado en 2006. Desde entonces, se ha intentado la comunicación con un total de 23 pacientes, cuatro de los cuales han dado muestras de actividad cerebral que sugieren conciencia. El siguiente paso es intentar lograr similares resultados utilizando electroencefalogramas, una tecnología más sencilla que permitiría una comunicación más regular con los pacientes que sean capaces de responder a esos estímulos.
El experimento plantea el problema, según Owen, de si al paciente se le puede preguntar si desea morir. En su opinión, de momento no es posible determinar que que esa persona “tiene la capacidad cognitiva para tomar decisiones de ese tipo”.


