Moncloa insiste en que la cita religiosa se trata de «un acto de todos, con independencia de las creencias de cada uno y de su adscripción ideológica»
Maitines en Washington
Un Davos espiritual
El desayuno nacional de oración es la parte más visible de toda una semana de actos y reuniones de reflexión religiosa en Washington con el objetivo de fomentar el que «hombres y mujeres por todos los Estados Unidos y el mundo reconozcan sus privilegios y responsabilidades ante Dios».
Desde Eisenhower
Con 3.500 invitados de alto perfil, el desayuno se celebra el primer jueves de cada febrero en el Washington Hilton, el mismo hotel a cuyas puertas Reagan fue tiroteado en marzo de 1981. Desde Eisenhower, todos los ocupantes de la Casa Blanca —republicanos y demócratas— han asistido.
«La Hermandad»
Como anfitriones figuran sendos comités compuestos a título privado por miembros de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos. Pero realmente, los gastos y la organización corren a cargo de un influyente grupo cristiano conocido como «La Hermandad» («The Fellowship») o «La Familia».
Invitados especiales
Entre los invitados especiales que han participado en esta especie de matutinos ejercicios espirituales figuran personajes con destacadas inquietudes religiosas o trabajo filantrópico como el ex primer ministro británico Tony Blair, el cantante Bono, el científico Francis Collins y la Madre Teresa de Calcuta.
Obama, el año pasado
A los pocos días de su toma de posesión, Obama participó en esta cita para explicar la fe cristiana que encontró trabajando como activista social en Chicago. Tema que había evitado durante su campaña por la Casa Blanca. En su discurso también dejó clara su preocupación por el uso de la religión «como herramienta de división y excusa para el prejuicio y la intolerancia». Obama también anunció su intención de mantener una oficina especial en la Casa Blanca para fomentar proyectos religioso-sociales.
El presidente del Gobierno de España llegó anoche a la capital de Estados Unidos para participar, a instancias de Barack Obama, en el Desayuno Nacional de Oración que cada primer jueves de febrero se celebra en Washington. Una invitación aceptada de inmediato por José Luis Rodríguez Zapatero que no pierde ocasión para dejarse ver junto al actual ocupante de la Casa Blanca y que podrá resarcirse, al menos en parte, del fiasco que supuso la cancelación de la cumbre entre la Unión Europea y Estados Unidos.
La presencia del jefe del Ejecutivo en el Desayuno se materializará a pesar de que se espera de los intervinientes que hablen de Dios y de su fe, y de que, en muchas ocasiones, Zapatero ha hecho gala de su laicismo militante. El que el promotor de ese acto sea el grupo evangélico conocido como «La Familia» o «La Hermandad», calificado como muy conservador, tampoco ha importado a Zapatero.
A vueltas con la Biblia
En una nota difundida por la Secretaría de Estado de Comunicación, horas antes de que la comitiva española emprendiese viaje hacia Washington, se hace hincapié en que en el Desayuno Nacional de Oración, al que desde 1953 acude cada año el presidente de EE.UU., es una iniciativa que congresistas y senadores del Partido Republicano y del Partido Demócrata realizan a título particular.
Ante los reproches de oportunismo e incongruencia que ha suscitado la participación de Zapatero en un evento de este calibre, la Secretaría de Estado de Comunicación añade que el encuentro de oración «se considera un acto de todos, con independencia de las creencias de cada uno y de su adscripción ideológica, cuya finalidad es, precisamente, fomentar el diálogo».
En la misma nota, tras recordar que algunos de los invitados con anterioridad han sido Tony Blair, Benazir Bhutto, el cantante de U-2, Bono, el rey Abdala II de Jordania o la madre Teresa de Calcuta, se subraya que se trata de «personalidades internacionales muy relevantes representantes de tradiciones políticas, religiosas y culturales diferentes pero fuertemente vinculadas a las ideas del diálogo y la integración».
Estos comentarios pueden dar idea de que la intervención de Zapatero, que ha sido preparada de forma minuciosa, con consultas a la Biblia incluidas, planeará sobre cuestiones como el diálogo y el entendimiento entre culturas y religiones, asuntos que han marcado su famosa Alianza de Civilizaciones.
Antes de empezar, Zapatero, Obama y una docena de «vips» tendrán un encuentro reservado pero breve. Cuando se sienten en el podium ante casi 3.500 invitados de más de 180 países congregados en el Hotel Hilton de Washington,del presidente del Gobierno se espera una intervención de unos cinco minutos, que puede repartir entre la requerida lectura de un pasaje de la Biblia y un comentario.
En su intervención del 2009, Obama explicó cómo había encontrado su fe cristiana trabajando como activista en el «south side» de Chicago. Y también expresó su preocupación por el uso de la fe religiosa «como herramienta de división y excusa para el prejuicio y la intolerancia». Además de anunciar sus planes de seguir y expandir una iniciativa especial dentro de la Casa Blanca, creada por la Administración Bush, para fomentar proyectos religiosos con fines humanitarios.
Al cumplirse un año de ese compromiso, líderes religiosos de diversas inclinaciones políticas han empezado a criticar ese esfuerzo de la Casa Blanca con reproches publicados ayer por el «Washington Post» de gestos para la galería carentes de contenidos. Algunos grupos también han cuestionado que el presidente de Estados Unidos participe en el Desayuno Nacional de Oración ante la opacidad y conservadurismo de sus patrocinadores.
«Think tanks»
El programa de Zapatero en la capital de Estados Unidos incluyó anoche una cena en la residencia del embajador español, Jorge Dezcallar. Entre los invitados figuraban miembros de «think tanks» en la órbita del Partido Demócrata y la Administración Obama. Además de españoles como Jesús Caldera, presidente de la Fundación Ideas, creado por el PSOE siguiendo el modelo de FAES.
El jueves, tras el desayuno de oración, Zapatero asistirá a un almuerzo-coloquio en la Cámara de Comercio, la patronal estadounidense, al que asistirán también empresarios españoles. Además, está prevista una conferencia en el Consejo Atlántico, en torno a la asociación estratégica entre la Unión Europea y EE.UU. Zapatero será presentado por el Consejero Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, el general James Jones.


