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En medios locales elevan a 13 las bajas insurgentes en el combate del lunes
Los talibanes reorganizan su dirección a las puertas de la base española de Herat
Cuatro meses después de la muerte y captura de la cúpula talibán en Herat, los insurgentes han logrado reorganizar su cuadro de mando y Abdulá Sioshani es el nuevo hombre fuerte. Su última acción fue el lanzamiento de tres cohetes contra la base internacional en la que España mantiene desplegado al grueso de sus tropas y en la que el cuerpo del soldado John Felipe Romero esperaba al avión del ministerio de Defensa que repatrió sus restos a España. La shura (el consejo) talibán ha confiado a Sioshani la lucha contra las fuerzas extranjeras en distritos del este de la provincia como Obe, Chesht e Sharif, Gozara, Karokh o Pashtun Zarghun, lugar en el que murió Cristo Cabello el pasado 7 de octubre en un atentado similar al del lunes, un dispositivo de presión enterrado en el suelo con una potente carga explosiva debajo y sin control remoto.
El nuevo cabecilla es uno de los doce hijos de Gholam Yahya, el comandante talibán al que la Policía afgana acusó de ordenar la colocación de la mina contra el convoy del cabo Cabello y que 24 horas después de esta acción fue abatido en una operación conjunta de las fuerzas especiales americanas y afganas, con cobertura española. Sus dos lugartenientes son Molavi Ramazan y Faiz Mohamed Pahlawan y de momento siguen demostrando su capacidad de combatir a las fuerzas de la OTAN a las puertas de su principal base en el oeste del país.
El enemigo está cada vez más cerca. En Herat la base se encuentra rodeada de distritos hostiles y en Qala-i-Naw la situación no es mejor. Las patrullas españolas sufren cada vez de forma más intensa la presencia insurgente en el vecino distrito de Muqur, uno de los 51 distritos declarados «oscilantes» por Naciones Unidas donde «urge tomar medidas para que no caiga de forma definitiva en manos de los militantes», según el organismo internacional. España lo intenta a base de proyectos de cooperación y patrullas de reconocimiento, pero el mulá Abdul Mannan y sus hombres -los mismos que tienen en su poder un avión espía español capturado en septiembre- han logrado hacerse fuertes y con la colocación de la mina en Sang Atesh y el posterior combate demostraron de lo que son capaces.
Los medios afganos elevan a trece el número de talibanes muertos y destacan que el mulá Mohamed Hanzala y su hijo estarían entre los caídos.
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