Jueves
, 04-02-10
BARCELONA celebra la quinta edición de su semana más negra en un entorno real que casi siempre supera la ficción. Cuando el pasado lunes Jordi Bordas, Luis Gómez y Petra Reski conjugaban la palabra mafia hacía poco que la policía había detenido a dos capos de Camorra en la calle Gelabert. La ciudad canalla que fascinó a los escritores franceses nunca necesitó decorados. Por el Raval amargo deambuló el detective Carvalho y el comisario Méndez de González Ledesma escribió en el Paralelo su «Crónica sentimental en rojo». También Terenci del Nil se asomó al arroyo condal con tebeos del FBI en la mano. Y la Barcelona Negra le homenajea con la reedición de «Besaré tu cadáver» y «Han matado a una rubia», dos novelas del género que el noi del carrer Ponent -donde vivió Enriqueta Martí, secuestradora de niños- publicó como Ray Sorel para la editorial Mateu.
Una ciudad que en los años cincuenta, mientras el comisario Gil Llamas recopilaba casos en «La ley contra el crimen», el director Julio Salvador estrenaba «Apartado de correos 1001», aquel clásico del cine policial rodado en nuestras calles de posguerra. La misma ciudad en la que el editor y escritor Mario Lacruz dio el pistoletazo a la serie criminal española con «El inocente» que ayer glosaron Enrique Badosa, Rafael Borrás, Constantino Bértolo y Pedro Zarraluki.
Corren tiempos de novela negra y hoy, poco antes de entregar el premio Carvalho al escocés Ian Rankin, David Martínez Madero, Andreu Martín y Lorenzo Silva repasarán la interminable nómina de corrupciones autóctonas... En el Palau de la Virreina hablarán del Palau de Millet, ese burgués barbudo que sigue en su casa jugando al tenis con su compinche Montull. Si el Fritz Lang de la Alemania expresionista e inflacionaria los pudiera conocer les incluiría en el casting del doctor Mabuse.


