El Gobierno británico estudia exigir a las tabacaleras comercializar cajetillas «neutras», sin imágenes ni colores que resulten atractivas
Reino Unido prohibirá las máquinas de tabaco y fumar a la puerta del trabajo
ABC Las máquinas dispensadoras de cajetillas pasarán a ser historia en Gran Bretaña
En los pubs ya desapareció el humo hace tres años y ahora lo harán las máquinas de tabaco. Después de introducir una legislación que prohíbe fumar en todos los lugares públicos, incluidos todo tipo de bares y restaurantes, que se está cumpliendo de forma muy rigurosa, ahora el Reino Unido lleva aún más lejos su plan antitabaco con la prohibición de las máquinas de venta de cigarrillos, con el argumento de que están al alcance de menores.
El Gobierno estudia además exigir a los fabricantes de tabaco que comercialicen su producto en cajetillas «neutras», sin imágenes ni colores, con el fin de no resultar atractivas. También se analiza la posibilidad de prohibir fumar en las puertas de los edificios de oficinas o callejones adyacentes, donde ahora se concentran los fumadores para echar un pitillo en pausas del trabajo. En el caso de Escocia, además de la prohibición de máquinas de cigarrillos, también se ha prohibido a las tiendas que venden tabaco que tengan las cajetillas a la vista (las tiendas pequeñas cuentan hasta 2013 para aplicar la ley aprobada la semana pasada en el Parlamento escocés).
El drástico plan británico tiene por objetivo reducir a la mitad el número de fumadores en diez años, de manera que en 2020 los fumadores ronde el 10 por ciento de la población. En los últimos diez años, se ha pasado del 28 al 21 por ciento, aunque la reducción ha sido más notable desde que en 2006 la ley antitabaco entró en vigor en Escocia y al año siguiente lo hizo en el resto del país. Según el Gobierno, el tabaco está relacionado con la muerte al año de 80.000 británicos.
«Hemos llegado lejos y ahora iremos incluso más allá; seguiremos empujando en esa misma dirección para salvar más vidas», declaró ayer el ministro de Sanidad, Andy Burnham, en la presentación de las nuevas iniciativas. Grupos promotores de medidas aún más radicales desean una política incluso más intervencionista, con la prohibición de fumar en casas y coches si se trata de familias con niños. De momento, el Gobierno ha decidido no seguir esos pasos.
Cumplimiento absoluto
El cumplimiento de la ley antitabaco es prácticamente absoluto en el Reino Unido, con un 98,2 por ciento de los espacios públicos cerrados y lugares de trabajo actuando de acuerdo con la normativa, según las inspecciones realizadas desde que en 2007 se completó la entrada en vigor de la prohibición. En el primer año se vendieron 2.600 millones de cigarrillos menos.
La ley no introdujo excepciones para ningún tipo de pub, bar o restaurante. La única alternativa para el negocio de la hostelería, que aduce haber perdido unos 280 millones al año a causa de la ley, ha sido instalar calefactores en el exterior. lo que ha disparado a 2,3 millones los aparatos de este tipo en funcionamiento en Inglaterra. Las autoridades comunitarias amenazan con prohibirlos por sus emisiones de dióxido de carbono.

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