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El Ejército se muestra optimista con la liberación, pero pide paciencia. Al Qaida aplaza el ultimátum dado al ciudadano francés
Malí da garantías de que los tres secuestrados volverán «sanos y salvos»
Hitos de una pesadilla
Secuestro (29/11/09)
Un grupo armado secuestra a Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Villalta en la carretera que une Nuackchot y Nuadibú. Desde el principio se sospecha de la autoría de Al Qaida
Reivindicación (8/12/09)
Al Qaida en el Magreb Islámico reivindica el secuestro en una grabación difundida por Al Yazira en la que también dice que tiene como rehén a un cooperante francés
Nuevo comunicado (9/12/09)
Se difunde un segundo escrito de Al Qaida en el Magreb Islámico en el que los terroristas aseguran que los tres cooperantes españoles están bien de salud
Hay un herido (29/12/09)
Se conoce que el cooperante secuestrado Albert Villalta sufre una herida de bala que sufrió en el momento del secuestro. No obstante, se asegura que su vida no corre peligro
No a un rescate (07/01/10)
El Gobierno español muestra su apoyo al de Argelia para frenar la amenaza de Al Qaida en el Magreb y reafirma su rechazo a resolver el secuestro con el pago de un rescate
Vídeo de las víctimas (15/01/10)
Se conoce que los secuestradores han hecho llegar al Gobierno una «prueba de vida». Se trata de un vídeo en el que se ve a las víctimas, que aparecen en buen estado
Condiciones (25/01/10)
El líder magrebí de Al Qaida en Mauritania, encarcelado pero con contactos en Malí, dice que los cooperantes están bien pero que no serán liberados mientras su grupo siga en prisión
Detenciones (30/01/10)
Se conoce que cuatro presuntos terroristashan sido detenidos en Mauritania dentro de la investigación que se lleva a cabo por el secuestro de los tres cooperantes
Mientras Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez cumplían el pasado viernes dos meses en manos de los terroristas, la vida del rehén francés Pierre Camatte pende de un hilo, pues esta madrugada expiraba el ultimátum de sus secuestradores para asesinarlo si no se ponía en libertad a cuatro de sus compañeros presos en Bamako, capital de Malí.
El secuestro de los tres españoles «es un tipo de crisis en el que Malí es especialista», explica a ABC el coronel Lamine Diabira, director del Centro de Estudios Estratégicos del Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país africano, refiriéndose a la resolución de casos precedentes.
Se guarda los detalles
«No puedo revelarle todo lo que ocurre alrededor de este asunto, pero no es la primera vez que afrontamos un asunto espinoso como éste y no soy pesimista. Volverán sanos y salvos. Conozco el dolor de las familias, pero deben ser pacientes», añade durante una entrevista en la ciudad de Marraquech, donde en los últims días ha asistido a un seminario sobre seguridad en África.
El Gobierno español sigue aferrándose a la necesidad de mantener bajo el tupido manto de la discreción cualquier tipo de negociación para lograr ponerlos en libertad. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, no comenta los comunicados de los terroristas pero sí dice que no se pagarán rescates. Añade, eso sí, que aunque Vilalta está herido, los tres se encuentran bien de salud.

El ministro de Asuntos Exteriores, Moctar Ouane, ha dicho por su parte en la Cumbre de la Unión Africana que se celebra hoy en Etiopía que se están empleando a fondo «junto a otros países para que la liberación se produzca lo más pronto posible. Los contactos con España y Mali son permanentes y se mantendrán hasta el final del secuestro», informa Gabriel Sanzdesde Addis Abeba. A dicha cumbre, a la que Zapatero acude como invitado de honor, no ha viajado el presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, con el que Zapatero iba a mediar para buscar una solución al conflicto.
Todo apunta a que los tres cooperantes de la ONG Barcelona-Acció Solidaria han sido trasladados desde Mauritania, donde fueron capturados, hasta el norte de Malí, donde la banda Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) suele mantener a sus rehenes occidentales. Madrid colabora de manera estrecha con las autoridades malíes para obtener la liberación de Vilalta, Pascual y Gámez, pero en el desierto norte de ese país, a más de mil kilómetros de Bamako, hay otros actores considerados esenciales para llegar a un final feliz.
El poder de los tuaregs
Se trata fundamentalmente de los tuaregs, a menudo constituidos por tribus nómadas alejados de los núcleos urbanos y algunos de cuyos grupos, que siguen enfrentados al Gobierno del presidente Amadou Toumani Touré, comparten territorio con los terroristas de Al Qaida.
«La rebelión en el norte de Malí ha terminado. Hay únicamente algunos pequeños grupos de bandidos en el desierto que no son sólo malíes, sino también mauritanos, nigerinos o tchadianos», añade el general Lansina Koné, que también se ha desplazado a Marraquech.
El norte de Malí «es diferente de las zonas urbanas o la sociedad civil occidental, donde la gente no se conoce. En el desierto todos nos conocemos y la estrategia del Gobierno es apoyarse en la población autóctona, en los patriarcas. Son tenidos muy en cuenta por las autoridades sin olvidar que también se ponen a su disposición instrumentos modernos», explica Lamine Diabira.
Este coronel fue gobernador de la provincia de Tombuctú cuatro años, entre 1987 y 1991, y «cada vez que había un problema, dejaba de lado todo el arsenal oficial y me dirigía a este tejido clásico. Nunca me defraudaron porque son capaces de todo». Por eso, «la liberación depende de un todo en el que hay una parte del política, una parte operativa y una parte tradicional. Traerlos sanos y salvos dará credibilidad a nuestro país». Aunque insiste una y otra vez en que «liberarlos no es cosa fácil», «todas las fuerzas de Seguridad de Malí están en alerta para rescatarlos sanos y salvos. Ese es el objetivo del Gobierno», comenta Diabira.
AQMI secuestró cuatro días antes que a los tres catalanes al francés Camatte en la ciudad malí de Menaka y reivindicó en un mismo comunicado que tenía a los cuatro en su poder. Un segundo comunicado posterior daba un plazo de 20 días para la puesta en libertad de cuatro presos yihadistas de la cárcel de Bamako. Si no, el rehén francés sería asesinado. Nada se decía sin embargo de los tres catalanes. Ése ultimátum se cumplía en la madrugada de hoy domingo.
Ultimátum al francés
«Varias horas antes de que expire el ultimátum los negociadores hacen todo lo posible para salvar la vida de Pierre Camatte», declaró a lo largo del sábado en Malí uno de los negociadores a la agencia France Presse. «Hacemos todo lo posible, tenemos esperanzas». No se descarta que, como en ocasiones anteriores, los terroristas amplíen este plazo.
En junio del año pasado así ocurrió con el británico Edwin Dyer, convertido en el primer rehén occidental asesinado por AQMI. Londres se opuso a negociar y dieron quince días más de plazo antes de matarlo en la misma región en la que supuestamente se encuentran ahora los tres españoles y el francés.
En esa zona del Sahara y el Sahel no sólo conviven los tuaregs y los terroristas de Al Qaida. También la inmensidad y el desgobierno han sido un bue caldo de cultivo para traficantes de todo tipo. «El terrorismo de AQMI es cada vez más ambicioso y sus empresas se solapan con los tráficos ilícitos en el norte de Malí y Níger o el sur de Argelia, donde todo es muy convulso», opina Carlos Echevarría Jesús, profesor de la UNED.
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