El «recibidor» de la Gran Vía
El Metrópolis mide 45 metros y es reconocido por su cúpula de pizarra con remates dorados
Domingo , 31-01-10
POR MIGUEL OLIVER
FOTOS ERNESTO AGUDO
MADRID. Es el gran anfitrión que invita a entrar en la Gran Vía. El recibidor de esta majestuosa avenida que el 4 de abril cumplirá cien años. El Edificio Metrópolis se levanta en el número 39 de la calle de Alcalá, pero ejerce como portal de bienvenida a la homenajeada. Ocupa el lugar donde se instaló la tribuna de invitados en la inauguración de las obras, en abril de 1910. El palco estaba presidido por el Rey Alfonso XIII, que dos años antes (1908), había participado en Barcelona en la primera piedra simbólica para el inicio de las obras de la Gran Vía Layetana.
El Metrópolis se inauguró el 21 de enero de 1911 -la semana pasada cumplió 99 años-, cuando las obras de la Gran Vía ya habían comenzado. El concurso internacional entre arquitectos españoles y franceses fue ganado por los hermanos Jules y Reymond Fevrier, aunque la obra la llevó a cabo Luis Esteve.
Se trata de un majestuoso edificio, estilo «Segundo Imperio», del que destaca su magnífica rotonda con columnas corintias y entablamentos con once grupos escultóricos de famosos artistas, entre ellos Benlliure. En esas esculturas de piedra blanca se encuentran alegorías al comercio, la industria, la minería y la agricultura.
Gusto ornamental francés
El gusto francés de sus elementos compositivos y ornamentales enmascaran el hecho de que es uno de los primeros edificios de Madrid que se construyó en hormigón. Aunque, lejos de manifestar exteriormente este rasgo de modernidad, se disimuló «para que su aspecto arquitectónico esté en armonía completa con el objeto del edificio sin sacrificar la estética», según relató la prensa especializada de la época.
Fue precisamente en los bajos de este edificio donde se instaló muchas mañanas, y durante siete años, el pintor Antonio López para plasmar una de las obras pictóricas más conocidas del siglo XX: la Gran Vía desierta y barrida por la luz de Castilla.
Cúpula reconocida
Pero si por algo es conocido este inmueble, que separa Alcalá de la Gran Vía, es por la obra escultórica que remata su cúpula. En el momento de su construcción se coronó con un Ave Fénix, símbolo de la compañía La Unión y el Fénix, que había establecido su sede en el edificio. Fue en 1977 cuando, tras ocupar el inmueble la compañía Metrópolis, se sustituyó por una Victoria alada de Federico Coullaut Valera. Se trata del mismo autor que remató -lo inició su padre- el monumento a Cervantes (con Don Quijote y Sancho) que se encuentra en Plaza de España.
El inmueble tiene una altura de 45 metros de alto, sin contar la escultura de su cúpula. Está repartido en seis alturas, más otras dos plantas bajo tierra. En 1988 sufrió una profunda rehabilitación.

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