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Obama cierra una semana negra tras la crisis con China por vender armas a Taiwán
REUTERS Soldados del Ejército Popular de Liberación chino en una maniobras militares el pasado viernes en la localidad de Chongqing
El fin del «hechizo Obama» que se parece estar viviendo cuando el presidente de EE.UU. cumple un año en la Casa Blanca se ha contagiado también a la escena internacional. A la pérdida de popularidad y a las críticas a su discurso sobre el Estado de la Unión se sumó ayer un nuevo frente diplomático muy a tener en cuenta: China.
Justo un día después de que el Pentágono anunciase su plan de vender a Taiwán 114 misiles defensivos Patriot, 60 helicópteros Black Hawk, varios barcos dragaminas y equipos de comunicación para sus aviones de combate F-16, todo por un valor total de 6.400 millones de dólares (4.616 millones de euros), el régimen de Pekín se rebelaba y declaraba la guerra diplomática a Washington.
«Considerando el daño severo y el odioso efecto que provocará la venta de armas a Taiwán, suspendemos los intercambios militares con EE.UU. y las próximas visitas mutuas ya planeadas», informó la agencia estatal Xinhua citando un durísimo comunicado del Ministerio de Defensa chino, que llamó al agregado militar de la Embajada estadounidense en Pekín para transmitirle su más «enérgica protesta».
Entre las visitas que podrían ser suspendidas figuran las del secretario de Estado de Defensa, Robert Gates, y del almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor, así como de su homólogo chino, Chen Bingde, a EE.UU.
Peor momento para Obama
Por su parte, el viceministro de Asuntos Exteriores chino, He Yafei, se mostró «indignado» por la venta y advirtió de que «podría tener consecuencias que ambas partes no desearían ver». Para empezar, Pekín sancionará a las empresas que participen en la venta, entre las que destacan la división Sikorsky Aircraft de United Technologies Corp., fabricante de los helicópteros Black Hawk, y el gigante Lockheed Martin Corp., que participa en los misiles Patriot junto a Raytheon.
Aunque esta venta de armamento es la segunda parte de un acuerdo alcanzado en 2008 por la anterior Administración Bush, que ya provocó en su momento la suspensión temporal de los contactos militares entre ambos países, llega en el peor momento para el presidente Obama. Todo ello a pesar de que, para mitigar la reacción china, el Pentágono ha retirado de la operación dos partidas ansiadas por el Ejército de Taipei, como son una nueva remesa de 66 cazas F-16 C/D y un plan de diseño de submarinos de gasóleo.
Justo cuando su popularidad empieza a tambalearse poco después de que su primer discurso sobre el Estado de la Unión haya dejado un sabor agridulce, a Obama le estalla su primera gran crisis con China, la potencia emergente que está llamada a rivalizar con EE.UU. por la hegemonía mundial.
Aunque Barack Obama ha intentado involucrar al régimen de Pekín en la agenda internacional, como se vio durante su visita del pasado mes de noviembre, la venta de armas a Taiwán es un asunto que no admite discusión para las autoridades chinas que aseguran también que la nueva crisis afectará a la cooperación internacional: Irán y Corea del Norte como temas más sensibles.
Separada desde el final de la Guerra Civil (1945-49), esta isla es «de facto» un país independiente que sólo reconocen una veintena de pequeños Estados, entre ellos el Vaticano, pero el régimen de Pekín reivindica su soberanía como una irrenunciable cuestión de orgullo nacional.
De hecho, una de las condiciones indispensables para mantener relaciones diplomáticas con la República Popular es suscribir la «política de una sola China» para rechazar la independencia formal de Taiwán.
Así lo hizo Estados Unidos cuando, después de tres décadas de alianza, anuló en 1979 sus lazos diplomáticos con Taipei y reconoció a la China comunista. Sin embargo, ese mismo año el Congreso estadounidense aprobó una ley por la que Washington se comprometió a ayudar a Taiwán en caso de conflicto bélico con el continente.
30 días para su aprobación
El Departamento de Estado defendió el acuerdo alcanzado con Taiwán ya que «tales ventas contribuyen a mantener la seguridad y estabilidad en el Estrecho de Taiwán», aseguró Laura Tischler, portavoz del departamento que dirige Hillary Clinton. La venta de armas a Taiwán debe ser ratificada en un periodo de 30 días por el Congreso. Habrá que ver si la presión china modifica en algo el acuerdo.
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