La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, dijo ayer a Efe que «el Ministerio no se ha planteado mover el Guernica» al Museo del Prado y que el cuadro de Picasso «está muy bien donde está», en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Para González-Sinde, al tratarse de una obra tan importante tanto para la Historia del Arte como para la propia Historia de España, cualquier propuesta sobre el «Guernica» adquiere dimensión de debate social, muy apasionante y apasionado».
«Guerra Prado-CARS, no»
La ministra consideró que la propuesta ha sido planteada por el Prado de forma «respetuosa», sin carácter vinculante, y que no hay ningún tipo de guerra entre ambos museos. «El Reina Sofía va camino de convertirse en uno de los museos más importantes del mundo».
Fuentes oficiales del Palacio de la Moncloa fueron tajantes: «El cuadro va a seguir en el Reina Sofía y ojalá esta polémica sirva para impulsar al museo en su avance hacia un nuevo estatus jurídico. El Prado ya tiene una función y seguirá cumpliéndola».
Pero la noticia, publicada ayer por ABC, sobre su posible traslado, abre un nuevo episodio en las disputas de entre quienes históricamente lo reclaman. Desde el PNV (que históricamente ha reclamado el traslado del lienzo al País Vasco, pues fue precisamente el bombardeo de la localidad vizcaína de Guernica, en 1937, la inspiración del artista) lamentan «profundamente» la intención de Zugaza de moverlo al Prado, ya que «el «Guernica», donde tiene que estar, es en Euskadi».
En este sentido, el diputado del PNV y portavoz de Cultura en el Congreso, Aitor Esteban, ha denunciado «la gran mentira que nos han estado contando y que ahora se evidencia que en realidad era falta de voluntad como sospechábamos» porque «siempre que hemos pedido el traslado a Euskadi del cuadro, se nos ha dicho que no por problemas del estado del cuadro, porque está deteriorado y no sería seguro su traslado, etc. Algo que con esto se demuestra que es rigurosamente falso».
«Ni pies ni cabeza»
Asimismo, señala que este posible cambio «no tiene ni pies ni cabeza» porque, dice, «cualquiera alcanza a entender que el Prado no es el lugar idóneo para una obra de arte moderno como ésta» y apuesta por «su traslado a un museo que sí sea vanguardia del arte contemporáneo», en referencia al Guggenheim de Bilbao. «Este sí es en estos momentos el máximo exponente del Estado en arte moderno», declara sobre el museo vasco. Por ello, afirma que «si ahora, como parece, hay voluntad de embalar el cuadro para su traslado, una vez preparado da igual moverlo 400 metros que 400 kilómetros».


