
AP El presidente estadounidense recibió ayer a los Lakers de Gasol
Martes
, 26-01-10
Aumento de las deducciones. Doblará la desgravación fiscal por hijo o familiar dependiente para familias que ingresen menos de 85.000 dólares al año. También ampliará los planes de jubilación
Más dinero para la infancia. Aumentará a 1.600 millones de dólares la dotación presupuestaria para el cuidado infantil.
Apoyo a los estudiantes Creará un programa que limite los pagos de los préstamos estudiantiles a un 10% de los ingresos por encima de «un nivel de vida mínimo».
Ayuda a la dependencia.
Prevé elevar el apoyo a las familias trabajadoras con ancianos a su cargo «para ayudarles a combinar sus múltiples responsabilidades y facilitar que los mayores vivan en la comunidad tanto tiempo como sea posible»
S. E.
WASHINGTON. El presidente de EE.UU., Barack Obama,que ha adoptado un tono populista para recuperar el favor de los ciudadanos tras los últimos reveses, anunció ayer varias medidas para beneficiar a la clase media y prometió atajar la «epidemia» del desempleo.
Obama compareció junto al vicepresidente Joe Biden, con quien presidió ayer una reunión del Grupo de Trabajo para la clase media en la Casa Blanca, con el objetivo de anunciar las medidas, que incluirán más desgravaciones fiscales por cada hijo y más ayudas para las familias trabajadoras que tengan a su cargo ancianos dependientes.
En sus declaraciones, el presidente estadounidense prometió hacer cuanto esté en su mano para atajar el desempleo, que ronda el 10% y que consideró el gran problema. «Crear puestos de trabajo de calidad y sostenibles es lo más importante que podemos hacer para reconstruir la clase media», dijo. Obama, al afirmar que ese sector de la población «ha recibido el gran impacto de la crisis económica», según Efe.
Entre las medidas anunciadas destaca el aumento de la desgravación fiscal por hijo o familiar dependiente, que se doblará para las familias que ingresen menos de 85.000 dólares (60.000 euros) al año.Asimismo, se aumentará a 1.600 millones de dólares la dotación presupuestaria para el cuidado infantil. Las medidas anunciadas prevén también la ampliación de las desgravaciones para los planes de jubilación y la creación de un programa que limite los pagos de los préstamos estudiantiles a un 10% de los ingresos por encima de «un nivel de vida mínimo».
Igualmente, las propuestas de Obama prevén elevar el apoyo a las familias trabajadoras que tienen a su cargo ancianos dependientes «para ayudarles a combinar sus múltiples responsabilidades y facilitar que los mayores vivan en la comunidad tanto como sea posible», manifestó.
ANNA GRAU. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Peligra la reelección de Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal. Desde que los demócratas perdieron su supermayoría de 60 escaños en el Senado, la oposición republicana tiene a su alcance los votos para descabalgarle. La Casa Blanca ha lanzado una furiosa operación de salvamento. Particularmente encendida es la defensa que de Bernanke hace el secretario del Tesoro, Timothy Geithner. En parte porque realmente suscribe la teoría oficial de que es un «héroe económico», en parte porque Geithner pondría sus propias barbas a remojar si viera pelar las del presidente de la Fed.
Y es que algunos de los ataques a Bernanke podrían salpicar también a Geithner, que era presidente de la Reserva Federal de Nueva York cuando se tomaron algunas de las decisiones más controvertidas. Pocos discuten que una vez consumado el desastre la gestión de la Fed ha sido valiente e impecable, pero hay quien cree que eso no expía totalmente el pecado original. Más en un momento de extrema frustración económica. Unos cuantos congresistas, mayormente republicanos pero también demócratas, se sienten tentados con la idea de sacrificar a Bernanke a la ira electoral para salvar sus cabelleras. O simplemente para desgastar a Obama. El senador John McCain ya ha anunciado su voto en contra.
Otros en cambio califican todo de politiqueo y defienden la continuidad de Bernanke, incluso desde el sector conservador. La votación tiene que tener lugar antes del 31 de enero, que es cuando expira el actual mandato de Bernanke.


