
IGNACIO GIL El madridista Pepe patea a Casquero, un ataque de ira que le costó diez partidos de sanción
Martes
, 26-01-10
Pendiente el madridismo de la condena que le caiga a Cristiano Ronaldo, el debate radica en la intencionalidad, demostrada y resuelta en casos anteriores con castigos ejemplares. El más reciente, el de Pepe, a quien le cayó una pena de diez partidos por cebarse con Casquero y repartir un puñetazo a Albín cuando el diablo se apoderó de él.
Hay agresiones sonoras en la Liga, correspondidas en algún caso como en aquella pelea irrisoria entre el sevillista Luis Fabiano y el zaragocista Diogo. Se repartieron sin apenas tocarse, pero ambos se quedaron cinco partidos en casa.
Idéntica sanción tuvo Patrick Kluivert cuando vestía la camiseta del Barcelona. En Vallecas, cuando el Rayo Vallecano iba de gallito, el delantero holandés le soltó por la espalda un capón a Cota para intentarse zafarse de su marcaje. Como el defensa no cayó al suelo y tampoco hubo lesión, la multa fue «suave».
Uno de los puñetazos que más sanción acarreó fue el de «El Mono» Burgos (Mallorca) a Serrano (Español) en la temporada 1999-00. El portero, agobiado por la presencia del delantero en el área pequeña, le atizó a traición y envió al contrario al césped quedando inconsciente. El meta acabó el partido, pero el vídeo le delató y los once partidos que estuvo sin jugar representan la cuarta sanción más grave de la historia de la Liga. Le superan sólo el zaragocista Cortizo (24), Andoni Goikoetxea (18) y Fernández, un argentino del Granada (17).
El Reglamento tiene especialmente en cuenta si ante una acción violenta hay lesión de la víctima. Javi Navarro se pasó de frenada y de agresivo al intentar parar a las bravas al mallorquinista Arango, al que le destrozó la cara. Cinco partidos a la nevera.




