El alcalde de Teror continúa imputado tras declarar ante el juez por el «caso alpende»
ALEJANDRO QUEVEDO El alcalde de Teror, Juan de Dios Ramos, en el momento de dejar los juzgados de Arucas, pasadas las tres de la tarde
Martes , 26-01-10
Una detallada y cuidadosa indagatoria por parte del juez Juan José Suárez Ramos tuvo que afrontar ayer el alcalde de Teror, Juan de Dios Ramos, que acudió a los juzgados de Arucas para prestar declaración a cuenta del llamado «caso alpende», por el que se le imputan los delitos de prevaricación y contra la ordenación territorial. Durante unas cuatro horas, tanto Ramos como uno de sus hijos, además del arquitecto municipal, respondieron la larga lista de preguntas que el titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Arucas y el fiscal de Medio Ambiente, Carlos Seijo, tenían preparadas.
En cuanto a las preguntas del abogado del denunciante, se negaron a contestarlas, una táctica que sin embargo no mantuvieron -según fuentes cercanas al caso- ante Suárez Ramos, al que llegaron a decir que en el terreno en cuestión había un alpende al que solamente se «rehabilitó», un punto sobre el que las fotos aéreas del Seprona, la agencia de protección del medio rural de la Guardia Civil, son concluyentes en sentido contrario.
El alcalde terorense, así como su concejal de Urbanismo, Armando Santana, el arquitecto jefe municipal y el propio hijo del alcalde permanecen imputados tras presentarse ante el juez.
De pantalón vaquero, camisa color crema, sweater azul y zapatos negros, Ramos llegó a los juzgados aruquenses en compañía de su abogado unos diez minutos antes de las once, que era la hora de la citación. Tras declarar ante el juez, fue al baño a lavarse las manos y salió con aire triunfante, diciendo a sus allegados que había estado «bien, muy bien». Poco antes había sido el turno de su hijo, a la sazón el beneficiario de la construcción presuntamente ilegal.
Una firma comprometida
Llegaba el turno, tras haber pasado ante el juez el alcalde, del arquitecto jefe municipal, Germán Acosta Padrón, a quien se veía especialmente nervioso. Unos nervios que mantuvo durante toda la testifical, según fuentes judiciales. Ante la batería de preguntas, en algún momento llegó a decir que había hecho su trabajo «desde el aire» y que había firmado algunas cosas «sin ver» con detenimiento lo que hacía.
El testimonio podría ser interesante para la causa, toda vez que, minutos antes, el alcalde en un momento había llegado a decir: «Yo hago lo que me dicen los técnicos y los abogados». El juez, para concretar, le preguntó: «¿Entonces, lo tiene usted claro?», a lo que Ramos respondió que sí.
Pese a que también estuvo presente el concejal de Urbanismo de Teror, Armando Santana, no llegó a tomársele declaración por un motivo de índole burocrática, la falta de un funcionario que acompañara al juez en su tarea. Se da por seguro que lo hará próximamente, cuando se cite a los testigos.
Una larga lista de testigos
La próxima vez que se registre actividad judicial con respecto al «caso alpende» será cuando, además de Santana, comparezcan en calidad de testigos los técnicos de la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural (Apmun), los funcionarios del área de Política Territorial del Cabildo de Gran Canaria, el arquitecto técnico municipal de Teror y algunos funcionarios del Ayuntamiento.
El juez de instrucción que entiende en esta causa, Juan José Suárez Ramos, podría llegar hasta el final de la instrucción -en la que se da casi por hecho que el fiscal tiene elementos suficientes para formular su acusación-, aunque tiene pendiente su traslado a otro partido judicial, el de Telde en un mediano plazo.

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