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Al Qaeda, según las autoridades iraquíes, asesina al menos a 36 personas y deja 71 heridos en tres ataques con coches bombas
Actualizado Martes , 26-01-10 a las 11 : 43
Tres explosiones coordinadas en menos de diez minutos. Bagdad volvió a estremecerse con el sonido de las bombas a las 3.28 de la tarde (dos horas menos en España) cuando tres conductores suicidas al volante de vehículos cargados con explosivos atacaron los hoteles más importantes de la capital asesinando al menos a 36 personas e hiriendo a otras 71. Sheraton y Palestina, primero, Babylon y Hamra, después, fueron el objetivo de unos kamikazes que a falta de ocho semanas para las elecciones generales mostraron al mundo su capacidad para golpear en unos recintos destinados a extranjeros y cuyas fuertes de medidas de seguridad y muros de cemento fueron incapaces de evitar importantes daños materiales en los establecimientos.
Con la polémica sobre los detectores de explosivos defectuosos que Reino Unido vendió a Irak y Afganistán sobre la mesa, las autoridades iraquíes volvieron a culpar a Al Qaeda en Mesopotamia de una acción que se produjo el mismo día en que Alí Hasán Al Mayid, ‘Alí el Químico’, era ejecutado en Bagdad. Algunos medios locales interpretaron los atentados como una acción conjunta del grupo terrorista con antiguos militantes del partido Baaz que quisieron responder de esta forma al ahorcamiento de uno de sus cabecillas. Esta lectura añadió un argumento más para proseguir con el proceso de ‘desbaazificación’ en el que vive inmersa la clase política del país de cara a la próxima con las urnas del 7 de marzo. Una cita tensa e incierta debido a una violencia que sigue acudiendo de forma puntual a su cita con el terror a través de acciones cada vez más complejas y mortales.
Ataque mediáticoLa insurgencia volvió a usar una táctica de ataque simultáneo en diferentes puntos del centro de la ciudad. En lugar de ministerios, esta vez puso a los hoteles para extranjeros en su punto de mira. El resultado fue menos mortífero que en las tres grandes últimas acciones que ha sufrido la capital -agosto, 122 muertos, octubre, 155, y diciembre, 127-, pero el mensaje de poder fue de nuevo alto y claro y la capacidad de las fuerzas del orden iraquíes volvió a quedar en entredicho en un momento crítico en el que se disponen a hacerse con la responsabilidad de la seguridad en el país con la salida de las fuerzas de combate americanas el próximo agosto.

En declaraciones a la cadena Al Jazeera, el diputado Alaa Maki atacó a los cuerpos de seguridad iraquíes a los que calificó de “no organizados y carentes de equipos adecuados" y denunció las “infiltraciones” por parte de elementos de Al Qaeda y de partidarios del antiguo régimen para poder llevar a cabo ataques en la calificada como ‘zona verde’ de la capital en la que las medidas de seguridad deberían ser máximas. El Gobierno del primer ministro Nuri Al Maliki siempre ha tratado de atajar la presencia de baazistas en los ministerios y ya a finales de 2008 llevó a cabo una gran purga en Interior y Defensa con la detención de veintitrés funcionarios por su presunta vinculación con Al-Awda (el regreso), una de las formaciones que recogió el testigo del partido Baaz tras la caída de Sadám Husein. Desde entonces la caza de brujas en las instituciones ha sido incesante y las acusaciones de Bagdad han llegado incluso al Gobierno sirio a quien acusan abiertamente de dar refugio a destacados dirigentes de la época de la dictadura que estarían colaborando en la desestabilización de las instituciones actuales.
Irak y Afganistán, frentes abiertosMientras el mundo mira a Londres en vísperas de una nueva conferencia internacional para intentar solucionar los problemas en Afganistán, Irak reaparece en la agenda de Barack Obama como un frente imposible de cerrar. Tras siete de invasión Washington está en plena fase de repliegue del país árabe y ahora es la campaña afgana la que centra los esfuerzos militares de unos americanos que han sido incapaces de lograr la estabilidad en Irak después de derrocar Sadám. Los ataques se han reducido y en 2009 el número de víctimas civiles fue muy inferior al de años anteriores, pero la sensación de inseguridad sigue muy dentro de todos los ciudadanos.
Los atentados tuvieron como objetivo los hoteles Ishtar Sheraton, Babylon, y Al Hamra, en torno al cual, muy popular entre los medios occidentales, se derrumbaron varias casas y los equipos de rescate están buscando supervivientes.
Una de las explosiones se produjo a la entrada del hotel Ishtar Sheraton, situado en la ribera este del Tigris, y la deflagración hizo que se abrieran sus puertas y sus ventanas saltaran por los aires, además de lanzar una nube de polvo que llegó hasta las oficinas de Reuters, situadas en las proximidades. La zona ha sido acordonada y hasta allí han llegado ambulancias.
La explosión se produjo al otro lado de un parque muy frecuentado por familias y excursionistas. El hotel no ha desempeñado estas funciones desde hace años y básicamente alberga oficinas de compañías y de algunos medios de comunicación, pero algunos grupos de turistas extranjeros comenzaron a usarlo el año pasado.
La segunda bomba estalló aparentemente cerca del hotel Babylon, usado normalmente por viajeros iraquíes y en ocasiones para reuniones gubernamentales.
Según la Policía, la tercera explosión se produjo en hotel Al Hamra, donde residen muchos periodistas occidentales desde la invasión de Irak en 2003. Según un reportero occidental, el edificio ha sufrido graves daños.
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