
Lunes
, 25-01-10
Siempre hay un momento de la temporada en el que Víctor Valdés centra el debate, bien por méritos o bien por pifias de bulto, especialmente sonoras por defender un escudo con tanta historia en la portería. Resulta que ahora le pasan la mano por la espalda y le ensalzan después de una primera vuelta notable del portero, acentuada en las dos últimas salidas. Tanto en Tenerife como en Valladolid estuvo pletórico y el Barcelona acabó goleando en ambas ocasiones por el acierto de Víctor (0-5 en Santa Cruz, 0-3 en Pucela), prototipo de antihéroe, futbolista alérgico a los micrófonos y a las fotos de rigor.
Va con su carácter, aparentemente hosco y reservado, tan chulesco que hasta cuesta acercarse a él. Y poco que le importa. Valdés es fiel a sí mismo y sabe que esa distancia que fija con los medios de comunicación le ha perjudicado a lo largo de su carrera. Nunca ha tenido un apoyo fiel y regular e incluso la afición ha tardado en reconocerle los méritos. No es un ídolo pese a forjarse en la cantera desde que aterrizó en el club con apenas diez años, toda una vida como azulgrana. Actualmente, nadie le discute.
Víctor Valdés emerge con más fuerza que nunca en año de Mundial. Indiscutible en el Barcelona desde que llegó Rijkaard, la selección siempre ha sido su asignatura pendiente, un reto personal que le toca la fibra sensible. Sólo una vez se ha puesto el chándal nacional con motivo de un partido amistoso contra Uruguay -2005-, pero fue por lesión de Casillas. Sin embargo, no llegó a debutar ya que aquella tarde jugó Pepe Reina, portero del Liverpool y que, salvo sorpresa mayúscula, tiene asegurada una plaza en la expedición que viaje el próximo verano a Suráfrica. Valdés oposita ahora para ser el tercero en discordia y le hace un guiño Vicente del Bosque, pendiente de sus evoluciones en las últimas citas: «Se ha ganado la posibilidad de venir y también otros como Palop o Iraizoz, pero, de momento, hemos optado por los tres que están viniendo habitualmente (Casillas, Reina y Diego López). Lo que está claro es que no hay ningún jugador que esté marginado o que esté seguro», confiesa el seleccionador.
Con las estadísticas en mano, Valdés está que se sale. El Barcelona cierra la primera vuelta con unos números de escándalo, manteniendo virgen el casillero de derrotas, y el portero es, con diferencia, el menos goleado de la Liga. Sólo ha recibido diez tantos e incluso mejora los registros de las temporadas 2005 y 2009, en las que fue Zamora -llevaba 16 y 13 respectivamente-. Para poco, pero es porque apenas le crean peligro al Barcelona. De hecho, es el decimoséptimo en el apartado de intervenciones con éxito (cuarenta). «Está creciendo mucho, nos ha dado un montón de puntos», recuerda Guardiola. Valdés ya no genera discusión.





