ENRIQUE SERBETO | CORRESPONSAL BRUSELAS
Actualizado
Sábado
, 23-01-10 a las 09
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Catherine Ashton ha empezado con mal pie. Sus primeras semanas como Alta Representante de la Política Exterior de la Unión Europea se han cruzado con el terremoto de Haití y su figura se ha visto mezclada con la vaga sensación de que Europa ha llegado tarde y mal a las operaciones de socorro.
«Yo no soy ni bombero ni policía», tuvo que responder en el Parlamento Europeo el martes pasado cuando le llovían las críticas de muchos diputados por no haber tenido el reflejo de desplazarse a Haití, aunque fuera simbólicamente, como hizo la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
Desaparecida
En Bruselas, hasta ha vuelto a mencionarse la vieja idea de crear una fuerza europea de intervención rápida para casos de catástrofes naturales, como una de las expresiones que reflejan esa sensación de que aunque se hayan aprobado ya sumas colosales de más de 400 millones de euros, en el caso de Haití la UE como tal ha estado desaparecida.
Solo Francia tiene más de mil hombres en equipos de rescate y hasta el Gobierno de París ha elogiado el «impresionante despliegue español» sobre el terreno. Sin embargo, como UE, un diplomático se mofaba ayer en privado de que el presidente permanente del Consejo, Herman Van Rompuy, «dicen que ha dicho algo», pero que esperará hasta la cumbre del 11 de febrero para mostrarse, «cuando todo el mundo sabe que en términos de Haití eso es una eternidad».
La crítica más incisiva a Ashton por no ir a Haití la hizo precisamente uno de sus compañeros en la futura Comisión Europea, el francés Michel Barnier, en un encuentro informal con periodistas, al quejarse de que no hubiera estado al menos unos minutos en la zona del terremoto. Muchos diputados lo han hecho en voz alta en la Eurocámara, a excepción de los socialistas, que tratan de salvar la imagen de la laborista británica. Barnier es además el autor del plan para crear esa fuerza europea —civil— que los dirigentes de los países miembros archivaron hace dos años sin hacerle demasiado caso.
Ashton ha preferido ir a Washington a reunirse con Clinton y la Comisión ha enviado a Puerto Príncipe al actual comisario de Ayuda al Desarrollo, Karel de Gucht.
En lugar de contribuir a dinamizar el papel de la Unión Europea en el mundo, en el caso de Haití las nuevas estructuras del Tratado de Lisboa parecen haber hecho todo lo contrario. El lunes se celebrará en Montreal la reunión del grupo de «Amigos de Haití», a la que por primera vez se había invitado a la Unión Europea como tal y a España, por su papel relevante en la región y como presidencia de turno. Sin embargo, ni Ashton ni Miguel Ángel Moratinos podrán asistir, porque ambos quieren estar en Bruselas durante el consejo de Asuntos Generales.