El objetivo de los terroristas islámicos sería «desestabilizar la región entera»

AFP Robert Gates visitó ayer el Taj Majal, en Agra, con su esposa Becky (ambos en el centro)
Jueves
, 21-01-10
Al Qaida quiere provocar una nueva guerra entre la India y Pakistán. El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, afirmó ayer en Nueva Delhi que la red de Bin Laden busca «desestabilizar no sólo Afganistán y Pakistán sino la región entera. Podrían llevar a la India y a Pakistán a una guerra mediante una provocación». Un nuevo conflicto entre la India y Pakistán -ambos países ya han librado tres guerras- supondría un gran riesgo para los planes de Estados Unidad en Afganistán.
Una provocación similar al ataque de Bombay, en el que murieron 166 personas en noviembre de 2008, situaría a la India y Pakistán al borde de una guerra. Y esto dificultaría los esfuerzos paquistaníes -pocos, según Estados Unidos- contra los talibanes en su territorio. Nueva Delhi acusa al grupo terrorista Lashkar-e-Taiba (LeT) -que busca la anexión de Cachemira a Pakistán- del atentado. El ataque puso fin a la llamada diplomacia del cricket entre los dos vecinos, pero la tensión no llegó a los límites de 2001. Entonces se temió una guerra entre ambas potencias nucleares tras un atentado contra el Parlamento indio.
Tres grupos
Gates alabó la «contención» india tras los sucesos de Bombay, pero advirtió que «es poco razonable asumir que la India se muestre paciente ante otro atentado». El secretario de Defensa citó tres grupos principales que operan bajo el paraguas de Al Qaida: los talibanes luchando en Afganistán, los talibanes que se enfrentan al gobierno paquistaní y el grupo terrorista LeT, con base en Pakistán y centrado en la India.
«Son un sindicato de terroristas que operan para desestabilizar la región. Todos nosotros debemos reducir la amenaza y eliminarla cuando sea posible. Esto requiere un alto nivel de cooperación», señaló Gates, que se reunió con el primer ministro indio, Manmohan Singh; con su homólogo A.K. Antony, y con el ministro de Exteriores, S.M. Krishna.
Pero la cooperación entre Pakistán y la India no es sencilla. La influencia en Afganistán se ha convertido en un nuevo campo de batalla. Desde la caída de los talibanes en 2001, la India ha expandido su presencia en Afganistán. Con 900 millones de euros invertidos en la construcción del nuevo Parlamento de Kabul y una autopista de 200 kilómetros, además de en educación y sanidad, la India es el quinto donante de Afganistán. Mientras Pakistán recela del altruismo indio, Nueva Delhi señala a su vecino por los dos atentados contra su embajada en Kabul. «Ambos países tienen suspicacias reales sobre lo que el otro hace en Afganistán», resumió Robert Gates.


