El armador del buque español «Alakrana», cuyos tripulantes permanecieron 47días secuestrados en alta mar a manos de piratas somalíes, asegura desconocer las circunstancias en las que se produjo la liberación de los marineros y si la misma fue consecuencia del pago de un rescate, del que también se desvinculó.
En estos términos discurrió ayer la declaración de Kepa Etxeberria, de 31 años de edad, ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien mantiene abierta tanto la causa principal del secuestro (en el marco de la cual ya procesó a dos piratas que están a la espera de juicio) como la pieza separada en la que investiga la «trama jurídico-financiera» del rescate. Es en esta pieza en la que, a petición de la Fiscalía, trata de identificar a los «comisionistas» y bufetes de abogados que mediaron en la liberación de los tripulantes del atunero vasco.
El armador del «Alakrana», que durante su declaración, de cerca de media hora, se mostró visiblemente nervioso, valoró en más de medio millón de euros los daños causados por los piratas en el buque. A eso habría que añadir las cantidades que se dejaron de percibir como consecuencia de no poder faenar durante el tiempo del cautiverio.
Asimismo, y como ya hizo con los tripulantes secuestrados, el magistrado ofreció a Etxeberria la posibilidad de personarse en la causa como perjudicado.


