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Lunes
, 18-01-10 a las 19
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Han pasado ya cuatro días desde el macabro hallazgo de tres cadáveres en el interior de una vivienda de San Martín de Valdeiglesias y conforme avanza la investigación crece la inquietud en torno a un suceso que trae de cabeza a los investigadores. Son muchas las sospechas y todavía pocas las certidumbres.
Fue el pasado jueves, cuando la Policía descubrió en el interior de la residencia de la familia Lee, en el número 35 de la calle Benavides de Órbigo, en San Martín de Valdeiglesias, los cadáveres de tres miembros, el padre y dos hijos pequeños de una misma familia tailandesa, junto a los que vivían, en aparente normalidad, los otros cuatro. La madre y otros tres hijos de la pareja no habían tomado medida higiénica ninguna respecto a los tres cadáveres que tenían en el interior de la casa.
El impactante hallazgo pronto trascendió a los medios de comunicación, que comenzaron a dar cuenta de los detalles de una investigación de la que no hacen sino desprenderse datos inquietantes. La autopsia indicó como hipótesis más probable para explicar el fallecimiento una intoxicación alimentaria. Pero ¿qué clase de intoxicación es lo bastante aguda como para resultar mortal parav tres personas?. En los últimos días, algunas informaciones plantean la posibilidad de que las tres víctimas fueron envenenadas
«Aquello era nauseabundo»A estos interrogantes pronto se les comenzó a dar una respuesta también sobrecogedora. La familia Lee era, al parecer, muy religiosa y se especula con que basándose en sus creencias, recelaran de la ciencia occidental y rechazaran por ello visitar a un médico. Al hilo de esta supuesta forna radical de entender su religión, surgió la sospecha de que los Lee pudieran estar bajo la influencia de algún curandero que les hubiera lavado el cerebro. Los investigadores trabajan con esa posibilidad. Las religiones orientales emergen apara hacer aún más exótico este luctuoso hecho.
También trascendió el testimonio de una cajera que atendió a la familia Lee en una de sus últimas visitas al supermercado. Según contó, era tal el hedor que desprendían los Lee que después de atenderles se sintió indispuesta. Un olor parecido fue el que recibió a los agentes de la Policía Local de San Martín de Valdeiglesias, Diego y Ángel Carrillo cuando consiguieron el permiso judicial para acceder a la vivienda tanatorio de los Lee. «Aquello era nauseabundo». relataron a ABC.
La última novedad es que el equipo de Investigaciones de la Guardia Civil ha llevado a cabo exhaustivos registros en el domicilio familiar, que se encontraba repleta de comestibles, sobre todo verduras. Se da la circunstancia de que Pikun Lee, que así se llamaba el padre de familia, repartía con su Ford Transit comida entre los comercios asiáticos de la zona. ¿Temerán los investigadores que alguno de los productos que ocasionó este terrible suceso acaben llegando al circuito comercial? Una nueva y terrible duda para un caso repleto de ellas.
Fue el pasado jueves, cuando la Policía descubrió en el interior de la residencia de la familia Lee, en el número 35 de la calle Benavides de Órbigo, en San Martín de Valdeiglesias, los cadáveres de tres miembros, el padre y dos hijos pequeños de una misma familia tailandesa, junto a los que vivían, en aparente normalidad, los otros cuatro. La madre y otros tres hijos de la pareja no habían tomado medida higiénica ninguna respecto a los tres cadáveres que tenían en el interior de la casa.
El impactante hallazgo pronto trascendió a los medios de comunicación, que comenzaron a dar cuenta de los detalles de una investigación de la que no hacen sino desprenderse datos inquietantes. La autopsia indicó como hipótesis más probable para explicar el fallecimiento una intoxicación alimentaria. Pero ¿qué clase de intoxicación es lo bastante aguda como para resultar mortal parav tres personas?. En los últimos días, algunas informaciones plantean la posibilidad de que las tres víctimas fueron envenenadas
«Aquello era nauseabundo»A estos interrogantes pronto se les comenzó a dar una respuesta también sobrecogedora. La familia Lee era, al parecer, muy religiosa y se especula con que basándose en sus creencias, recelaran de la ciencia occidental y rechazaran por ello visitar a un médico. Al hilo de esta supuesta forna radical de entender su religión, surgió la sospecha de que los Lee pudieran estar bajo la influencia de algún curandero que les hubiera lavado el cerebro. Los investigadores trabajan con esa posibilidad. Las religiones orientales emergen apara hacer aún más exótico este luctuoso hecho.
También trascendió el testimonio de una cajera que atendió a la familia Lee en una de sus últimas visitas al supermercado. Según contó, era tal el hedor que desprendían los Lee que después de atenderles se sintió indispuesta. Un olor parecido fue el que recibió a los agentes de la Policía Local de San Martín de Valdeiglesias, Diego y Ángel Carrillo cuando consiguieron el permiso judicial para acceder a la vivienda tanatorio de los Lee. «Aquello era nauseabundo». relataron a ABC.
La última novedad es que el equipo de Investigaciones de la Guardia Civil ha llevado a cabo exhaustivos registros en el domicilio familiar, que se encontraba repleta de comestibles, sobre todo verduras. Se da la circunstancia de que Pikun Lee, que así se llamaba el padre de familia, repartía con su Ford Transit comida entre los comercios asiáticos de la zona. ¿Temerán los investigadores que alguno de los productos que ocasionó este terrible suceso acaben llegando al circuito comercial? Una nueva y terrible duda para un caso repleto de ellas.




