El candidato Viktor Yuaschenko a su llegada al colegio electoral | EFE
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Lunes
, 18-01-10 a las 08
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Los sondeos no se equivocaron. Habrá que celebrar una segunda vuelta electoral el próximo 7 de febrero para dilucidar quién ocupará la presidencia de Ucrania durante los próximos cinco años. Los centros sociológicos también acertaron en señalar que los dos únicos candidatos que continuarán en liza son la actual primera ministra y heroína de la «Revolución Naranja» (2004), Julia Timoshenko, y el prorruso Víctor Yanukóvich, que dirigió también el Gobierno durante una etapa. Éste, según las encuestas a pie de urna, ha quedado por delante con más de un 30% de los votos.
Timoshenko, por su parte, habría logrado menos apoyo que su contrincante, en torno al 27%. Sin embargo, su victoria en la segunda vuelta la dan por asegurada muchos institutos sociológicos rusos. Estiman que Yanukóvich ha alcanzado techo, al acaparar todo el voto prorruso disponible, mientras la «dama naranja» se beneficiará muy probablemente de gran parte de los sufragios que en la convocatoria de hoy fueron a parar a candidatos con ideario nacionalista y más liberales como el actual presidente Víctor Yúshenko (5,8%), el banquero Serguéi Tigipko (13%), el ex ministro de Exteriores, Arseni Yatseniuk (7,1%) y el presidente de la Rada (Parlamento), Vladímir Litvín (2,5%).
Los comicios presidenciales de hoy domingo han constatado el total hundimiento de Yúshenko, el principal líder de la «Revolución Naranja». Sin embargo, al votar esta mañana, dijo estar seguro de su victoria. Su rivalidad con Timoshenko, su incapacidad para estabilizar la situación en el país y las zancadillas de Moscú han terminado quemándole.
El índice de participación esta vez ha sido inferior en comparación con las presidenciales de 2004 debido al cansancio de una población harta de crisis política y económica. Los que acudieron a las urnas confían en que el nuevo presidente logre dar mayor estabilidad al país. En esta primera vuelta concurrieron un total de 18 candidatos.
La jornada electoral transcurrió con normalidad. El único incidente registrado tuvo que ver con la presencia de «observadores georgianos» supuestamente favorables a Timoshenko en la ciudad de Donetsk (este de Ucrania), el feudo de Yanukóvich. El líder opositor prorruso denunció el hecho y lo calificó de «provocación».
Durante la campaña electoral, Yanukóvich ha defendido una política de cooperación más estrecha con Rusia, contraría al ingreso de Ucrania en la OTAN y favorable a la permanencia de la Armada rusa en el puerto de Sebastopol (Crimea) de forma indefinida. No descarta que, de ser elegido presidente, Ucrania reconozca la soberanía de las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.
Timoshenko, aunque ha evolucionado hacia posiciones más conciliadoras con el Kremlin, proclama una absoluta «independencia» con respecto a Rusia, promete la celebración de un referéndum para decidir en relación con la Alianza Atlántica y no contempla que los barcos de guerra rusos continúen en Crimea más allá de 2017, cuando expira el acuerdo de arrendamiento vigente. La primera ministra ha asegurado que, si es ella la presidenta, el país ingresará en la Unión Europea en cinco años. Descarta el reconocimiento de Osetia del Sur y Abjasia.


