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Actualizado Domingo , 17-01-10 a las 17 : 11
Miles de haitianos se hacinan en plazas y calles donde viven literalmente "con lo puesto" en campamentos improvisados, cuatro días después del devastador terremoto que arrasó gran parte de Puerto Príncipe.
Sin agua, sin comida, sin aseos ni lugares donde lavarse, cada cual se las ingenia como puede para salir adelante cada día, algo a lo que la gran mayoría de los haitianos está acostumbrado (el 70 por ciento de la población subsiste con menos de dos dólares al día) pero que la catástrofe ha agravado aún más en el país más pobre de América.
Los refugios o campamentos surgieron de inmediato tras la tragedia en innumerables puntos de las zonas más afectadas, principalmente en parques, plazas y avenidas, donde la gente se fue aglomerando a falta de techo. Los sin techo acampan con sus pocos enseres en zonas donde tienden lonas o sábanas para conseguir un poco de sombra y allí pasan el día: los niños corretean y juegan, ajenos a la gravedad de la situación, mientras los padres salen a buscar algo con lo que alimentarlos. Uno de estos campamentos está instalado en la Plaza Saint Pierre, en el sector de Pétion Ville, un barrio acomodado de la capital y uno de los más afectados por el movimiento sísmico.
Apiñados en el parque de esta plaza malviven cerca de 10.000 haitianos, dice el representante de Protección Civil Benoit Frantz, quien explicó que entre las personas que acoge este "albergue" hay muchos heridos que necesitan atención médica urgente, pero los hospitales están saturados. "Necesitamos medicamentos, tiendas de campaña y agua, además de baños portátiles", explica. No es extraño ver restos de excrementos por algunas áreas del parque y también montones de la basura que hay por todas las calles de la ciudad.
Suministro de alimentosLa pestilencia de estos desechos se mezcla en Puerto Príncipe con el olor de cadáveres descompuestos que siguen bajo escombros en muchos edificios en ruinas. En la Plaza Saint Pierre, los refugiados esperan la llegada de la ayuda internacional, pero hasta el momento "nadie ha visto ayuda alguna" ni personal de organizaciones humanitarias, comenta Frantz.

Por el momento, sólo la alcaldía ha suministrado algo de comida a los afectados, añade. Según él, sólo en el sector de Pétion Ville podría haber hasta 150.000 personas que han perdido sus casas, aunque muchas de ellas proceden de lugares de barrios como Carrefour, Delmas, Cité Soleil y Tabarre. En la Plaza Boyer, Millord Reginald, un joven de 25 años, explica que la situación es "verdaderamente complicada, porque hay mucha gente sufriendo y hace falta personal que preste ayuda a los damnificados" por esta tragedia, que ha dejado a 600.000 personas sin hogar. En este lugar el reclamo es el mismo: comida, agua, medicinas. Todos tienen las mismas necesidades en cualquiera de los campamentos desperdigados por la capital haitiana. Los refugios en la calle son por ahora la única solución improvisada que han encontrado los habitantes de Puerto Príncipe ante su desgracia.
Sólo en Pétion Ville pueden encontrarse concentraciones de refugiados en Nerette, Boucamp Laplie, Sainte Térese, Canape Vert, Moréhcule y en la larga avenida llamada carretera de Delmas, entre otros lugares. Las autoridades planean ahora como solución organizar la salida masiva de damnificados a campamentos en las afueras de la ciudad, ya que se teme que la situación empeore cuando lleguen las lluvias por la proliferación de enfermedades. También existe el temor de que el ambiente será irrespirable por la descomposición de los miles de cadáveres sepultados entre las ruinas, por lo que las autoridades sopesan la posibilidad de llevar a cabo quemas masivas de cadáveres.
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